
Cada 14 de junio son recordados dos hombres que el azar nacieron este día pero en diferente épocas, Antonio Maceo Grajales (1845) y Ernesto Guevara de La Serna (1928). El primero cubano de nacimiento, el segundo nacido en la fría ciudad de Rosario, Argentina. Pero no es la simple coincidencia de nacimiento la que los hace presentes en la memoria histórica de todo el pueblo cubano, es, sin dudas, su tránsito por la historia americana cargado de entrega y pasión revolucionaria.
Antonio Maceo ganó prestigio a lo largo de toda la guerra del 1868-78 descollando como uno de los principales jefes y fue en la histórica “Protesta de Baraguá” donde acrisoló su figura de revolucionario inclaudicable ante las propuestas de paz sin independencia hecha por el mando español.
Al llamado de Martí a la guerra necesaria se incorpora de inmediato imprimiéndole a la contienda vigor incuestionable con su presencia en la manigua cubana. En los anales de la historia militar universal es casi mística la invasión de oriente hasta occidente llevada a cabo en compañía del legendario General Máximo Gómez Báez siendo el capítulo librado en tierras pinareñas por Maceo el más angustioso y difícil de esta contienda por las condiciones topográficas y la cantidad de enemigos que enfrentó en tan estrecho territorio.
Veintisiete heridas de balas justificaban en su cuerpo el apelativo de “Titán de Bronce” con que lo bautizó la admiración popular. Cae combatiendo al enemigo el siete de diciembre de 1895 en San Pedro, (municipio Baruta).Los combates dirigidos por él en Galope, Cayajabos, El Cusco y el temerario bombardeo a las posiciones de la Trocha Mariel-Majana en el pueblo de Artemisa entre otros son episodios inolvidables escritos con sangre mambisa que forman parte indisoluble del acervo patriótico de la provincia artemiseña.
Ernesto Guevara de la Cerna llega a nosotros envuelto en una mezcla de leyenda y realidad bajada de la Sierra Maestra al mando de un puñado de hombres que audaces como él barrían sin contemplación la oprobiosa tiranía pro imperialista de Batista.
Con el torso desnudo, se le vio en tempranas jornadas de trabajo voluntario mostrando el camino, forjando hombres Su voz asmática se escuchó en diversas tribunas, siempre orientador, siempre combativo, siempre alertando con frases que luego se convertirían en consignas universales, en clamor de multitudes irredentas.
Los oprimidos de África tuvieron su presencia solidaria y después en pleno corazón de América Latina, en tierras bolivianas libró su postrer batalla por los pobres de la tierra. Herido calló en manos enemigas y fue vilmente asesinado el 9 de octubre de 1968 ,no podía ser de otra forma el hombre sencillo y revolucionario espantaba al imperio .! Qué torpes! No pudieron calcular las consecuencias del crimen, tarde aprenderían la lección,: “Las ideas no se matan”.
En aquellos momentos su accionar, quizás incomprendido en su grandeza, no tuvo el éxito inmediato deseado, pero su semilla quedó y germinó en miles de hombres y mujeres en el universo americano que levantan su bandera a los cuatro vientos, uniendo voluntades y países, ellos tienen nombre, se llaman Hugo, Evo, Cristina, Correa, tienen nombre de mineros, cocaleros, intelectuales ,son latinoamericanos que vibran en este cambio de época continental.
Hoy en el triste lugar de “La Higuera” se levanta un centro de salud para los humildes, recobran la vista miles de campesinos bolivianos y pueden ver con más claridad la imagen de aquel incomprendido ayer cuyo sueño se materializa hoy multiplicado.
Recordar no es solo , como dice el refranero popular, volver a vivir, es también mantener vivo aquello que en su tiempo brilló con luz propia, recordar es agradecer en cada evocación lo hecho por quienes sin pedir nada a cambio lo entregaron todo , incluso su vida para que el mañana fuera mejor.
Es catorce de junio escribiré una tarjeta de felicitación a Maceo y al Che para que donde estén, sin detener un instante su accionar puedan leer:
A ustedes muchas gracias por cuanto hacen por nosotros.
Sus eternos deudores. Los cubanos.