La Villa Azul festeja otro aniversario

Ciudad caprichosa que se impone al tiempo, historia y tradiciones que conjugan pasado y presente. Futuro de hombres, tierra de desarrollo y de grandeza económica para el país. Es Mariel municipio artemiseño que festeja su aniversario 209 con nuevas miras que engrandecen el orgullo de los que nacimos en esta tierra.

Bien lo supo aquel sabio que inscribió en la parte inferior del escudo de armas de la ciudad la frase inmortal “Pasado Glorioso y brillante porvenir”. El tiempo devela el  vaticinio de las primeras familias de la urbe, humilde población que se dedicó a la pesca y producción azucarera como sustento económico del momento.

Los marieleños en casi cinco siglos de historia estuvieron presentes en diferentes acontecimientos que dejaron constancia de la valentía de los hijos de esta región  en diferentes batallas, a favor de causas justas y en defensa de la Patria.

Pero el 23 de junio de 1805 es una fecha inolvidable, ese día aconteció la celebración de la primera misa. Los vecinos del pueblo con no más de 11 familias se reunieron en la casa de Don Antonio Plasencia  para oficializar la ceremonia religiosa que fue  indicio de una tradición que al pasar el tiempo aún se recuerda con vigencia.

Aquellos años marcaron pauta en la historia. La entonces pintoresca villa vivía sus mejores momentos. Emociones en cada esquina aun cuando en sus calles se ausentaba el asfalto. La historia registra en sus páginas momentos de transformación que cedieron espacio a la actualidad.

Hoy Mariel sigue siendo pintoresca, el azul de su bahía, el verde palmar, el palacio Rubens y la ciudad abrazada por la loma La Vigía accidente natural que como una gran muralla nos protege. Sus manantiales, y el carisma de su gente, las costumbres y laboriosidad de cada coterráneo son características que bien definen al marieleño en cualquier parte del planeta.

Ya estamos de aniversario, más de doscientos años cumple nuestro Centro Histórico. Razones que hacen grande nuestro deseo, que no es otro que  honrar  a nuestra ciudad. Hoy sobran motivos para reanimar al Mariel de todos los tiempos.