¿Un edificio diferente?

Luce hermoso, diferente, cambiado. Destacan las lámparas en  la fachada principal, los muros -nuevos-, las jardineras, los bancos, las rejas en el lobby y la combinación de colores.  

Tan atractiva imagen no es obra de la casualidad. Los inquilinos supieron unirse y adecuar su tiempo para convertir el inmueble en un sitio más acogedor. Un logro digno de reconocer.

¡Nadie trabajará aquí mejor que nosotros! Esa fue la premisa seguida por Dulce María Báez, Elia Andrea, Papo, Miguelito, El Chiqui y su hijo, Alexis, el Jimagua, Adolfo, Raúl (el delegado), Pedro Castellanos, Esniel, el Peña, Papito, y muchos otros durante las intensas jornadas previas al 26 de julio.

Comenzaban temprano. No importaban el sol, ni la lluvia, ni la falta de electricidad, ni la hora. Aportaron la necesaria fuerza de trabajo, herramientas, instrumentos e ideas. Así demostraron la valía del sentido de pertenencia, lo importante del compañerismo.

A Idalia Gómez, directora de aseguramiento de la Empresa de Materiales de la Construcción de Artemisa, tocó la responsabilidad de guiar los trabajos. Por los problemas existentes y el poco tiempo para solucionar algunos, consideró que sería bien difícil concluir en el periodo previsto.

Hoy siente orgullo al ver la obra concluida. Reconoce la disposición de los vecinos, en especial, la del delegado.

¿Estamos ante un edificio diferente? Aún no. Urge cambiar las redes eléctricas, sanitarias, hidráulicas e impermeabilizar. Apremia que los residentes velen por su cuidado.