Ya estamos en 26. Toda Cuba se viste de rojo y negro y conmemora la fecha. Como en Artemisa, en campos y ciudades se recuerda el dÃa de Santa Ana de 1953, cuando un grupo de hijos de esta tierra saliera en busca de la libertad.
Son ya 61 años del asalto a los cuartes Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, pero el hecho no se olvida, se recuerda y celebra, porque existen sobrados motivos para mantener viva en la memoria aquella epopeya dirigida por Fidel y secundada por valerosos jóvenes, que dejaron atrás sueños, casa y familia para acabar con la injusticia, el crimen y atropellos en que habÃa sumido al paÃs la dictadura batistiana.
En mi cuadra, entre vecinos rememoramos la fecha Patria. Los niños hablaron de los héroes, cantaron y leyeron poesÃa; mientras que los más viejos recordaron anécdotas y hablaron de la época que les tocó vivir, cuando eran pequeños como ellos. Todos valoraron la inmensidad de la fecha que nos reunÃa, una vez más, entre el verbo encendido, las remembranzas, los compromisos y los deseos de seguir haciendo, con la bandera cubana y del 26 de Julio como testigos.
Asà me imagino que sucedió en muchos otros puntos de nuestra geografÃa, cada cual a su manera, pero todos con un objetivo común: evocar el DÃa de la RebeldÃa Nacional, que hoy tiene su celebración central en la provincia de Artemisa, pero que en todos estos dÃas se ha festejado en plazas de todos los municipios de la geografÃa cubana.
Es 26 de Julio y Cuba celebra.