Maurilio Concepción Domínguez un cautivo de la Historia

Sentada a su lado, a la sombra de las plantas que dan vida a su patio, me habla de la historia de su pueblo con pasión. Recuenta hechos históricos, leyendas y datos curiosos cual Sócrates cubano de estos tiempos, como si en el Consejo Popular Pablo de la Torriente Brau -conocido también como Orozco-, de Bahía Honda, no existiera información capaz de escapar a su escrutinio.
Afuera van y vienen los transeúntes y le saludan con respeto y aprecio, mientras él, sin parpadear, menciona apellidos y orígenes de las familias de allí. No me queda más que maravillarme y disfrutar de la amena charla con Maurilio Concepción Domínguez, historiador de la localidad, y de más allá de sus fronteras.
Director de escuelas primarias durante 22 años, económico luego y hoy trabajador por cuenta propia como agente de Etecsa, transitó por varias esferas que no le han impedido entregarse con pasión a la historia.
Todo comenzó en su etapa de educador. El interés por enseñar a los alumnos, de modo atractivo, le motivaba a buscar información, una iniciativa convertida en hábito, y más que eso, en valiosa ocupación.
Sus esfuerzos investigativos se han centrado, esencialmente, en los ingenios azucareros. “La historia de Bahía Honda, y en gran medida del país, se resume mucho en sus centrales, por la preponderancia de la producción azucarera”.
Destaca, además, la significación que tuvo en lo personal el compartir con Manuel Moreno Fraginals las enseñanzas sobre africanía recibidas de Natalia Bolívar, y la oportunidad de haber coincidido con Zoila Lapique.
Maurilio ha participado en varios eventos como el Festival del Caribe, y comparte sus conocimientos con los niños mediante círculos de interés.
El proyecto sociocultural Ilé Akaró Zunegwao (La casa de Akaró), del cual es su principal portavoz, defiende el patrimonio y la identidad municipal de los bahiahondenses, a partir de actividades de participación popular.
“Celebramos cada año el día de la fundación de la localidad, hemos rescatado objetos patrimoniales y efectuamos la fiesta de la identidad, para mostrar rasgos que nos distinguen”.
En estos encuentros participa, con la exposición de síntesis históricas, su hija de 10 años, a quien ha instruido en los caminos del pasado de la región.
Actualmente realiza un estudio de familias. “He encontrado datos muy interesantes; Ramiro Guerra, cuyo padre fue mayordomo en el ingenio La Recompensa, vivió en esta zona en 1884. Además, encontré ascendientes, por la línea materna, de Alicia Alonso: la familia Maza. Un anhelo es la publicación de mi libro El desarrollo azucarero en el extremo norte de Pinar del Río”.
Mientras le queden fuerzas, Maurilio Concepción asegura que continuará hurgando en las raíces históricas y apostará por su difusión y conservación. Tal vez porque, como él mismo afirma: “cuando te adentras en la historia, simplemente te cautiva”.




