Un médico artemiseño sin igual

Las bajas temperaturas, las diferencias del idioma y el difícil recorrido por las laderas del Himalaya no fueron más que un incentivo en el corazón de un cirujano artemiseño para incrementar el deseo de colaborar en beneficio de la salud y el bienestar de miles de paquistaníes.

Me refiero a Reinaldo Marrero Peñalver, cirujano general del Hospital Clínico, Quirúrgico, Docente Ciro Redondo García de Artemisa un hombre sencillo que representa un orgullo para la sociedad, integrante del contingente internacional cubano Henry Reeve, de médicos especializados en situaciones de desastres y grandes epidemias.

Este especialista de la salud, durante más de seis meses enfrentó la difícil tarea de dirigir un hospital de campaña y ser el responsable de las operaciones quirúrgicas de sus pacientes en el humilde poblado paquistaní Oghi, asentamiento de más de 230 000 habitantes donde sus pobladores viven en casas de barro y fango, predomina la pobreza y existen pocos hábitos higiénicos.

Todas estas características sensibilizaron aun más el alma del cirujano artemiseño Reinaldo Marrero Peñalver quien en medio de circunstancias adversas realizó 277 operaciones y estuvo al frente de las tareas de educación, promoción y prevención en el triste entorno de cada familia paquistaní quienes fueron víctimas de un devastador terremoto.

El 28 de abril del 2005 fue replegado con mucho éxito el hospital del poblado de Oghi, pero el doctor Marrero continuo su consagrada labor en Pakistán como cirujano del personal cubano que permanecía en el territorio y para formar parte del equipo encargado de redactar la historia de los hechos acontecidos en la hermana nación.

Por su continua labor en medio del frío lejos de su hogar fue condecorado con la medalla de la dedicación y el sacrificio por el presidente de Pakistán, pero además por siempre será merecedor del reconocimiento del pueblo cubano y del corazón de sus pacientes que lo admiran y valoran como un amigo y un excelente profesional de la salud.

A pesar de lo difícil de la misión el Doctor Marrero expresó con una dulce mirada de satisfacción, cumplir con la misión en Pakistán fue lo más hermoso que me pudo suceder.

Palabras sinceras como estas, salidas del corazón y el intachable ejemplo del cirujano artemiseño Reinaldo Marrero Peñalver, demuestran la valentía, solidaridad y condición humana de los incansables médicos cubanos y permiten que la humanidad reconozca que un mundo mejor es posible.