Son muchas las opiniones negativas sobre el mal trato de que somos objeto cuando estamos en el rol de usuarios, nos lamentamos por la falta de cortesía de los dependientes, la ausencia de un saludo cordial, el olvido de “buenos días”, el no empleo de las palabas mágicas “por favor”, “gracias” y otras muchas contempladas en nuestra rica lengua materna que están destinadas a hacer la convivencia agradable.
El solo hecho de pensar que debemos abordar un transporte público ya sea estatal, privado o de cooperativa nos pone a la defensiva ante la segura agresión verbal de que seremos blanco por el afán de los conductores que tratan de aplicar a todo costo el viejo refrán que dice “donde caben tres, caben cuatro “entonces comienza el !Oye tío échate pa” ya ¡ .¡Apriétate compadre¡ todas estas órdenes dadas con voz autoritaria propia del mejor vaquero.
Pero afortunadamente siempre existe la excepción de la regla .Recientemente viaje hasta el poblado del Henequén en el municipio Mariel, para hacerlo abordé en la terminal de ómnibus de Artemisa un vehículo perteneciente a la cooperativa de transporte al entrar en él una voz amable dijo “buenos días”, pasado un momento la misma voz explicó “tenemos salida fijada dentro de cinco minutos” y efectivamente así fue. Al tiempo que cobraba el pasaje el propietario de aquella voz daba las gracias a cada uno de los pasajeros.
En el transcurso del viaje anunciaba con antelación las paradas, recibía a cada nuevo usuario con “buenos días”, ante la pregunta de u n pasajero explicó con amabilidad el horario de la ruta. En fin aquella persona parecía sacada de un cuento de ficción, pero no, es real, es uno de los conductores de la referida cooperativa artemiseña se llama Andriel García.
Este conductor, joven por demás, es a mi modo de ver un ejemplo del buen servicio que todos más que reclamar necesitamos, impartió una clase práctica de buenos modales y educación formal demostró que el buen trato impide la indisciplina y además que el transporte público no es una película donde se aprecia el lenguaje de adulto y la violencia sino un espacio rodante donde también la educación, los buenos modales y la cultura también pueden viajar.
Sería buena la multiplicación de la conducta de Andriel más que por decreto por conciencia, más que por ley por necesidad ciudadana.