Diciembre es un mes hermoso. Las personas andan de compras para obsequiar regalos. En diciembre las familias se reúnen para festejar fechas como por ejemplo el fin del año. Una bella tradición donde reina la alegrÃa.
En un dÃa como ese, 31 de diciembre de 1959, comenzó en Cuba el pleno regocijo de sus habitantes. Fue el triunfo de una Revolución que nos trajo felicidad, justicia y sobre todo la Libertad de la Patria oprimida.
Recuerdo con mucha claridad, cómo era diciembre antes del 59: Tiendas llenas de artÃculos lujosos, calles iluminadas, establecimientos de vÃveres repletos de mercancÃas. En las casas de los ricos casi todo era nuevo con una suculenta cena para esperar el año.
Pero qué triste realidad para los pobres, quienes eran la inmensa mayorÃa del pueblo. En la capital de esta provincia, la ciudad de Artemisa, el panorama era similar al resto del paÃs: ancianos pidiendo limosnas porque no tenÃan nada que llevarse a la boca, niños desnutridos, llenos de parásitos que le entraban en sus famélicos cuerpos por sus pies descalzos. Campesinos viviendo en bohÃos con techo de guano y piso de tierras.
Los necesitados tenÃan la tristeza reflejada en los rostros por el presente y el futuro incierto que les esperaba, porque ni tan siquiera podÃan contar con un trabajo seguro.
En nuestra Villa Roja no existÃa salud pública. Sólo mal funcionada una Casa de Socorros, donde casi nunca habÃa un médico de guardia. Los ciudadanos pobres carecÃan de servicios estomatológicos, para ingresar en un hospital era preciso dar la cédula electoral del enfermo y sus familiares allegados y muchos conocen, porque lo vivieron, que la sangre habÃa que comprarla, claro los que tenÃan el dinero para hacerlo, los demás corrÃan el riesgo hasta de morir por falta de atención adecuada.
SerÃa interminable la lista de los abusos que se cometÃan en esta tierra que el pueblo dignificó guiado por un Comandante en Jefe invencible llamado Fidel Castro Ruz y jóvenes rebeldes que no dejaron que nuestro Héroe Nacional José MartÃ, muriera en el año de su centenario.
Amaneció en Cuba el primero de enero de 1959 y aunque tengamos necesidades materiales porque enfrentamos el más cruel bloqueo que haya soportado pueblo alguno, del paÃs más poderoso del mundo desde hace más de medio siglo, los cubanos no descansamos en nuestro objetivo de llevar hacia adelante el proyecto social más justo y humano que conocemos.
En Artemisa como en toda Cuba faltan en este diciembre los lujos de entonces, pero nos sobra amor, solidaridad, entereza, entrega a la causa que defendemos. Somos felices porque nuestros niños tienen garantizada su educación y salud, nuestros ancianos gozan de una excelente calidad de vida con una expectativa de 77 años de edad, se nos respeta, tenemos trabajo asegurado, no hay discriminación de ningún tipo y sobre todo porque somos libres en una Patria como la soñó el más universal de los cubanos: Con todos y para el bien de todos. Este 31 de diciembre en Cuba alzaremos nuestras copas por la celebración del aniversario 56 de esta Revolución que llegó para quedarse- Son muchas las razones que tenemos para ser felices.