
Nunca me preparé para escribir esta crónica. Siempre me negué a suponer la dura realidad que hoy enfrenta con tristeza el pueblo de Cuba. Asà somos los humanos, inclusive cuando palpamos la situación no logramos incorporar a nuestro sentido común lo que vivimos.
El pueblo de Cuba y los amigos del mundo lloran hoy la pérdida fÃsica de un hombre irrepetible, de esos que pasan en raras ocasiones por la vida, porque es mucha su grandeza, su estirpe.
SÃ, hablo de Fidel, del Fidel de siempre, de ese que nos trajo la libertad, del ser humano, del caballero, de quien dejó una acomodada existencia para luchar por los humildes exponiendo cientos de veces su vida.
Fidel se nos va de forma fÃsica, pero siempre lo tendremos a nuestro lado, en cada pedazo de historia estará él con su ejemplo, sus enseñanzas, sus verdades, su humildad y ese sentido de la solidaridad que lo distinguió.
Lo recuerdo cuando aún casi una niña escuchaba su voz por Radio Rebelde, desde la Sierra Maestra, cuando el primero de enero de 1959 nos trajo la libertad que hoy tenemos, en la alfabetización, como un excelente estadista en la Crisis de Octubre, unido a las muchedumbres cuando alguien intentó manchar el nombre de Cuba. En todos los espacios inimaginables como en Girón, en los desastres naturales, siempre dando el ejemplo y orientando.
Nuestro siempre invicto comandante en jefe sigue y seguirá siempre como parte del pueblo que tanto amó, no es posible olvidarlo, si está en nuestros pechos, en el alma de cada cubano.
El siempre guÃa histórico de la Revolución no se va porque es parte de nuestro espÃritu. Cómo no verlo en los jóvenes profesionales, en las aulas de cada escuela, en los cÃrculos infantiles, en los contingentes de médicos que andan por el mundo regando vida. Cómo no constatarlo en cada obra revolucionaria, en cada gesto de humanidad, en cada posición enérgica de principios.
El destacado escritor Bertot Brech, escribió: hay hombres que luchan un dÃa y son buenos, hay quienes luchan un año y son mejores, hay quienes luchan toda la vida, esos son los imprescindibles. A esta estirpe pertenece Fidel Castro Ruz. Fue, es y seguirá siendo de los imprescindibles. Por ello como fieles exponentes de su legado, hoy le decimos comandante en jefe, usted nos sigue guiando, lo extrañaremos si, pero su ejemplo de gigante nunca desaparecerá en su pueblo. Hasta la victoria siempre.