Hasta siempre Comandante

Hay crónicas que uno piensa que no escribirán nunca, pero que hacer la muerte se ensaña y se empeña en arrebatarnos aquellos que no son imprescindibles, jamás pensé escribir una crónica por la muerte de nuestro Comandante en Jefe.

Tantas veces lo idealicé como alguien capaz de vencer a la propia muerte que me resulta imposible asimilar que el par que nos arrebatara el padre de todos los cubanos, al eterno Comandante, al amigo, al líder indiscutible que le devolvió la dignidad al negro, a la mujer, al niño.

Con la fe inconmensurable en la victoria Fidel nos legó el concepto de Revolución, Fidel se hizo no solo de los cubanos, sino que se convirtió en universal por su bregar incesante y su batallar siempre con los pobres de la tierra.

El 25 de noviembre quedará para siempre marcado en la historia de la Patria y en el recuerdo de todos los cubanos, porque partió el hombre, el gigante, el guerrillero, el revolucionario, pero quedaron para siempre sus ideas, sus enseñanzas, su ejemplo imperecedero.

Habrá lágrimas, habrá un hondo vacío por siempre, pero al menos tendremos el consuelo de que tuvimos el enorme privilegio de constar con el eterno Comandante, con el amigo, al que nos negamos a decir adiós, porque él es y será siempre el eterno Comandante de los cubanos