Crónicas
Profe, gracias por el consejo.
Cuando apenas tenía quince años tome una decisión que pudo haberme costado muy caro si la vida no hubiera puesto en mi camino a la profe Alba Pérez Noa, ella que había sido mi maestra de primaria en Julio A.Mella donde también fue directora.
> Adicionar comentario >Edikson vuelve a ser noticia

Sentirse henequeneros

Sus manos entrañan el secreto, y de seguro no hay quien conozca más que ellos sobre esta peculiar planta, sin dudas parte imprescindible de sus días. De sus anécdotas nace una singular historia escrita con fibras de henequén.
Adicionar comentario >Fidel jugó pelota en San Cristóbal

Los rostros, las miradas y los gestos de niños, jóvenes, adultos, ancianos… se conmocionan al recordar a ese hombre fascinante con una vida llena de detalles legendarios, ideas, utopías, realizaciones… que es Fidel.
Adicionar comentario >Fidel, más allá de una metáfora


Es un privilegio para Cuba y el mundo disfrutar de su altura humana y universal. Escucharlo con la misma atención de un niño asombrado y descubrir la esencia de su alma. Es que Fidel es un hombre inabarcable, y no serían suficientes las palabras para bordar los latidos de su corazón.
Fidel es para mí un maestro en toda su dimensión. Con sapiencia y poder de convencimiento, nos insta a develar el secreto de las cosas; pronuncia verbo de filo cortante y su lúcida mente ha estado presta para advertir, convencer, escudriñar el futuro con la perspectiva de un presente que reclama el concurso de las buenas voluntades.
Con justo derecho conquistó un título cuya nobleza trasciende el abolengo de barones y sires: Comandante en Jefe. En ellas se resume lo excepcional y divino de la raza humana: soldado imbatible; revolucionario sin tacha; luz del pasado, el presente y el futuro.
Fidel es padre, hermano, compañero, amigo, que nos guía y conduce por senderos de amor e intransigencia. Cada día nos enseña el valor y la sinceridad de ser humildes, porque lo más importante es no albergar ambiciones o vanidades, sino entregarlo todo a favor de las causas justas.
Ahí están vivas sus alertas, pues el camino siempre será difícil y se requiere el esfuerzo inteligente de cada uno de nosotros, desconfiando de las sendas aparentemente fáciles de la apologética o la autoflagelación. No hay mejor antídoto que poner alma y vida en las metas.
Su magisterio es tan caudaloso que nos invita a ser prudentes en el éxito como invariables en la adversidad, y este es un principio que no podemos olvidar, a sabiendas de que el enemigo a derrotar es sumamente fuerte.
Durante más de medio siglo hemos mantenido al imperio a raya, y eso –lo sabemos-, en parte obedece a su ejemplo personal y a su valor a prueba de balas y falacias.
Las metáforas no lograrán aquilatar la vida de un nombre irrepetible. Fidel es algo más; es un ser de carne y hueso que supera todas las épocas. En pocas horas cumplirá 90 años con el brío y la decisión de los que no conocen la derrota. Y yo comparto y vivo esa inmensa alegría, porque creo que hay lugar en la Tierra para la felicidad de todos; eso ha sido y es, también gracias a Fidel.

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