
Cuba, Artemisa: Muy pocas horas nos separan de este 26 de julio, fecha en la que se conmemora el aniversario 64 de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes en la región oriental del país, actividades que dirigió el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en 1953, año del centenario del natalicio de José Martí, apóstol y Héroe Nacional de Cuba, del que el líder de la Revolución dijo que fue el autor intelectual de esas acciones armadas.
Muchos jóvenes valientes ofrendaron sus vidas por una causa justa; los que lograron sobrevivir y no fueron asesinados con posterioridad, pasaron al Presidio modelo de la antigua Isla de Pinos, hoy Isla de la Juventud, y tras un periodo de encierro, se pusieron en libertad gracias a la presión popular; después salieron del país por diferentes vías.
Años después muchos de estos y otros que se incorporaron, vinieron junto a Fidel en el Yate Granma; eran 82 expedicionarios que zarparon del puerto de Tuxpan en México, los que al llegar a Cuba y sufrir duros combates se internaron en la Sierra Maestra y se hicieron invencibles hasta triunfar frente al ejercito de Batista, un Primero de enero de 1959.
El 26 de julio se prendió la chispa que encendió la llama de la lucha revolucionaria, con esta acción se demostró que en el pueblo había personas que estaban dispuestas a luchar y morir en contra el régimen antes de seguir siendo esclavos.
Todo lo que predijo Fidel en el Programa del Moncada, en su alegato de La Historia me absolverá se hizo realidad después del triunfo revolucionario, los cuarteles se convirtieron en escuelas, se desarrolló la campaña de alfabetización, se le entregó la tierra a los que verdaderamente la trabajan, se estableció un sistema gratuito de salud pública, el deporte se convirtió en derecho del pueblo y no un negocio de las minorías adineradas como era anteriormente, se elevó la cultura de la población, se les garantizó trabajo a todos los que lo necesitaban y se alcanzó la emancipación de la mujer, entre otros tantos logros.
Desde hace muchos años los cubanos celebramos el Día de la Rebeldía Nacional con orgullo y alegría por ser hijos de esta patria y dignos herederos de los legados de Martí y Fidel, el que por primera vez no nos acompañará físicamente.
Cubanos, demostrémosle a los incrédulos del mundo que somos felices aquí, con nuestros avances, errores y problemas, los cuales tenemos que resolver nosotros mismos bajo la conducción del Partido y sus líderes.
Hagámonos el compromiso de cumplir y ser fieles al concepto de Revolución que nos entregó Fidel antes de partir a su vida eterna hace ya ocho meses.
Cumplamos con todos los objetivos propuestos y continuemos el camino de nuestros próceres, pues este 26 de julio, será OTRO 26 DE VICTORIAS.