Las relaciones Cuba-Estados Unidos

Nuevas mentiras y artimañas se tejen desde la Casa Blanca para desvirtuar a la Revolución Cubana. Políticas fallidas que intentan resquebrajar nuestros principios y que se estrellan contra la voluntad de un pueblo de preservar los ideales que nos acompañan desde nuestros aborígenes pues la mayor riqueza es la libertad y esa la conquistamos como nos enseño Maceo, con el filo del machete.

Cuando el presidente Obama dio aquellos memorables pasos en pos del mejoramiento de las relaciones Cuba-Estados Unidos, muchos nos mantuvimos escépticos. Era viable y generaba cierta paz el hecho de que los pueblos norteamericanos y cubanos pudieran intercambiar en cuestiones económicas, culturales y sociales y que la realidad de nuestro país se abrirá a la realidad del país norteño que durante décadas solo conoció lo que le convenía al gobierno yanqui y a la camarilla de apatriados que convirtieron la política y la cuestión de Cuba en un negocio. Obama visitó la Isla las conversaciones entre ambos gobiernos tomaron nuevos matices y luego vino la apertura de las embajadas.

Hoy esos pequeños pasos de avances penden de un hilo. Cuando el retrógrado presidente Donald Trump anunció nuevos cambios en la política con respecto a Cuba y uso frases agresivas e injerenciales contra nuestro derecho soberano de continuar el socialismo, sabíamos que se abriría una nueva etapa de la guerra fría, más solapada pero más agresiva.

Así lo demuestran las últimas acciones. Los supuestos síntomas de salud que reportaron diplomáticos y familiares no es más que burdos pretextos para el retroceso en las relaciones de entendimiento entre ambos pueblos, pero sabemos que Trump, catalogado por demás como uno de los presidentes menos populares de EUA, tiene que contentar a la extrema derecha de la Florida, sabemos que los planes subversivos financiados desde ese país no han encontrado eco en la isla caribeña, no somos un pueblo corrupto como se atrevió a describirnos el flamante presidente en uno de sus discursos, nunca ningún diplomático de país alguno ha sido agredido o maltratado en Cuba.

No somos un pueblo agresivo ni terrorista. Abogamos por la paz, la solidaridad y la hermandad entre los pueblos y jamás renunciaremos a la libertad ni a la defensa de nuestros principios, esos que son martianos y fidelistas y que nos hacen un pueblo libre y soberano.