
La emancipación de la mujer en todos los ámbitos y niveles de la sociedad es objeto de lucha desde hace varios siglos cuando solo prevalecía el patriarcado, proceso histórico a través del cual las féminas exigieron y exigen la igualdad de derechos e integración social.
Desde entonces, luchan por alcanzar garantías en la igualdad de géneros en cuanto al trabajo, educación, salud, vivienda, alimentación, planificación familiar y participación político-administrativa.
Las mujeres cubanas, hoy por ejemplo superan el 65% de los profesionales y técnicos y representan más del 46% de los trabajadores del sector estatal civil con integración activa además en el desarrollo y dirección del país.
Principales beneficiarias de las conquistas revolucionarias, para quienes el gobierno cubano adoptó medidas legislativas, judiciales y administrativas en pos de erradicar todo tipo de discriminación o desigualdad originadas por motivos de sexo, aspiraciones por las que lucharon desde la gesta independentista hasta nuestros tiempos, ejemplo heredado de Mariana Grajales, Celia Sánchez y Vilma Espín por solo citar algunas.
Revolucionarias, cederistas, federadas, combatientes, colaboradoras en todos los frentes, deportistas, campesinas, constructoras y enfermeras, se debaten en la vorágine del trabajo, la pareja y la familia, mientras que otras asumen el rol de jefas del hogar o madres independientes.