Disciplina y educación necesarias para la vida

La llegada de un bebé siempre es motivo de alegría en la familia, quererlo, cuidarlo y consentirlo es la tarea fundamental de mamá desde su nacimiento.
Pero, ¡cuidado”, quererlo y consentirlo no significa no poner límites a las acciones según el pequeño vaya creciendo, tampoco significa que demos todos los gustos y caprichos aún cuando nuestra economía lo permita.
Muchos creen que al imponer respeto y reglas a los nuevos miembros del hogar, estos dejarán de amarlos, entonces comienzan a ceder ante malas conductas como las perretas, las contestas, incluso hasta el intento de pegar a quien esté en ese momento a cargo del menor.
Entonces escuchamos decir ¡Qué niño tan malcriado! Sin siquiera tener en cuenta que el pequeño no es responsable de su actitud.
Los niños aprenden lo que seamos capaces de transmitirles, el respeto y las buenas normas de conducta se forman precisamente en el hogar, para luego adicionar la instrucción cultural, tarea encomendada a la escuela.
Por lo tanto son los padres, abuelos y tíos los encargados de propiciar una correcta educación a través del ejemplo y la exigencia en la disciplina, solo así , pueden lograrse individuos capaces, honestos, y dispuestos a darse en bien de la sociedad.



