Un mal que causa hábitos

El tabaco sigue siendo un problema de salud pública en nuestros días, muchas son las campañas que se han desarrollado en su control y erradicación, pero al final los resultados hablan por sí solos, el problema del tabaquismo se ceba especialmente en la población más joven, en el entorno de la pubertad, la adolescencia e incluso la infancia.

Los  fumadores, que por cierto en Cuba son numerosos, siempre tienen algún pretexto para serlo; cuando no es que le mejora la ansiedad, es que le da calma para enfrentar el estrés de un día agitado, pero lo cierto es que no faltan justificaciones.

Además de los daños cardiovasculares, de los accidentes vasculares cerebrales y de diversos tipos de cáncer, el consumo de cigarrillo produce otro grupo de enfermedades. Entre ellas, el enfisema pulmonar y la bronquitis crónica obstructiva, que se conocen como patologías respiratorias crónicas.

Aliento desagradable, delgadez, contagio a los miembros de la familia, así como, a compañeros de trabajo y amigos, que, sin quererlo, se convierten en fumadores pasivos, son otras de las consecuencias del letal hábito.

El estado cubano no escatima esfuerzos para que los ciudadanos dejen la adicción, tal es el caso de las consultas especializadas en policlínicos y hospitales, así como, campañas televisivas, dramatizados y otras vías, a lo que se unen en las escuelas otros espacios y acciones donde se les explica a los más jóvenes el mal que causa el vicio.

El mensaje entonces, dejar de fumar para garantizar principalmente en los jóvenes y adolescentes un futuro que será más seguro sin humo. No se debe olvidar que se trata de un mal hábito que se puede abandonar con una buena dosis de voluntad.