Paga lo que debes

La llegada  de los nuevos equipos electrodomésticos a los hogares bahíahondenses fue sin dudas un suceso de acontecimiento para los moradores del territorio.

Su aparición elevó la calidad de vida del pueblo y permitió cambiar equipos altos consumidores por otros más eficientes, premisa fundamental de la Revolución Energética.

Miles de personas acogieron con gran agrado los equipos  y en lugar del pago inmediato del producto, la persona beneficiada suscribió un compromiso ante la sociedad para su liquidación posterior, en efectivo o a través de crédito bancario en un plazo que no debía exceder  los 30 días una vez firmado el documento.

Lo cierto es que si bien la inmensa mayoría de los núcleos familiares respondió favorablemente a lo pactado y saldaron sus deudas, en otros casos la morosidad y la falta de voluntad de pago han estado presentes, unido también a una buena dosis de descontrol en algunos de los mecanismos encargados de llevar adelante tamaña, responsabilidad, como es el caso de  la desorganización detectada  en las bodegas  a la hora de colocar los compromisos de pago.

Algunos retrasos llevan varios años, pero lo penoso es que más de 472 personas  se incluyen en la negativa lista con equipos como el calentador que solo cuesta 20 pesos
 
Sectores como  Educación, Salud pública, aparecen como los más comprometidos en el impago, mientras que los consejos populares Bahía Honda  Este y Oeste y Pablo de la TorrienteBrau  encabezan la negativa lista.

 En números exactos, quedan aún por recaudar en este territorio 1 millón 838 mil  725 pesos, cifra a la cual  es posible acercarse si cada deudor asume de manera responsable y voluntaria su deber moral para con la sociedad y procede al pago inmediato de los equipos que, sin lugar a dudas, mejoraron la calidad de vida de la población.

 En Bahía Honda  varios  casos han sido tramitados y resueltos hasta la fecha, entre los que figuran amas de casa jubilados y pensionados, beneficiarios del régimen de asistencia social, discapacitados, estudiantes y personas sin vínculo laboral, con quienes se establecen convenios para facilitarles la liquidación de sus adeudos.

En situación muy diferente están aquellos que se niegan a pagar, pretenden pasarse de listos para evadir sus obligaciones o no responden a los requerimientos de las autoridades.

Lo cierto es que no hay razón alguna para el impago. Ante cada caso específico se buscan alternativas o variantes, pero en última instancia hay que pagar. Solo de esta forma, con disciplina y respeto  a la palabra empeñada, podrá asumir el país otros programas sociales que, como siempre, tendrán de beneficiarios a todos los cubanos.