
El Bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el Gobierno de los Estados Unidos a Cuba por más de medio siglo, no es más que un acto de genocidio contra nuestro pueblo; el mismo constituye una violación Flagrante, masiva y sistemática de nuestros derechos.
El gobierno Estadounidense veta a los cubanos de recibir cualquier tipo de ayuda proveniente de otros países e impide incluso, se reciban medicamentos necesarios no existentes aquí, para combatir determinadas patologías.
Países que corren el riesgo y colaboran, se les aplica sanciones severas porque el objetivo es asfixiarnos de una u otra manera. Ellos persiguen cambiar nuestro sistema, el que escogimos y defendemos a cualquier costo.
¿Qué derecho tiene el imperio de inmiscuirse en nuestros asuntos?
Bien se reconoce en Naciones Unidas nuestra razón; en las últimas 27 Asambleas de la ONU, la amplia mayoría de países reconocen lo injusto del bloqueo y se suman a Cuba para exigir el cese de este; 189 mandatarios de igual número de países votan hoy a favor de Cuba y solo el prepotente imperio y sus aliados israelíes mantienen su negativa.
Nuestro pueblo sigue en pie de lucha; no se rinde y seguirá defendiendo el camino que escogió, que no es otro que su revolución por la que derramó sangre de sus hijos y no fue en vano.
No retrocederemos en nuestros principios porque son sólidos y porque estamos convencidos que nuestra revolución es la más justa y humana que existe sobre la faz de la tierra.