
En materia de indisciplina, en el entorno urbano hay para comer y para llevar. Las ilegalidades urbanísticas acumuladas en los últimos años en Cuba revelan que no se trabajópara evitar esas violaciones.
Las estadísticas muestran másde 20 mil ilegalidades constructivas detectadas en todo el país, y más de cien mil multas aplicadas por este tipo de indisciplina en el pasado año.
Aquí en Artemisa acumulan 600 de esos casos del 2013 y otros 70 de los primeros meses de 2014 con mayores incidencias en los municipios de Caimito, San Antonio de los Baños y Mariel según información brindada a este medio por Nivaldo Medero Delgado jefe de departamento de control del territorio.
Sobresalen la ocupación de suelo estatal por personas naturales y jurídicas, la modificación de fachadas de viviendas y edificios multifamiliares, el uso indebido de los portales y de jardín para el ejercicio del trabajo por cuenta propia, construcciones sin permiso ajenas a normas arquitectónicas; señales de tránsito dañadas o robadas…y otrastantas Indisciplinas y desórdenes con los que a diario convivimos en barrios, repartos y zonas céntricas de nuestras ciudades, y en la mayoría de los casos NO se hace nada para impedirlas.
Creo que Planificación Física ha sido un poco pasivo a la hora de desempeñar su papel social. No es que le falten regulaciones, lo que falta es más control e insistir en sensibilizara las personas para cumplir con lo establecido y frenar a los infractores.
Además se que muchos sectores estatales tampoco son ejemplo y han levantado altos muros, cierran calles y jardines a su alrededor; construyenedificaciones faraónicas sin respetar la existencia de calles. En fin la epidemia se extendió como el marabú, y abarcó organismos, instituciones y empresas, como siempre nos pasamosy se perdió el sentido del límite.
Ante esta realidad, fácil de comprobar si recorremos nuestras ciudades y pueblos, la población reaccionó de forma natural tomando ese mal ejemplo.Sabemos que tienen su parte de culpa, pero si nadie le exige para que no las cometa y si los dejan hacer la construcción y solo aparecen los inspectores cuando ya esta lista la obra, entonces, ¿de quién es la mayor responsabilidad?
Lo mismo sucede con los barrios ilegales, que por cierto No se levantan en un día.Las necesidades habitacionales existen es bien conocido por todos pero No pueden ser motivo para las ilegalidades, y cuando se incurra en ellas, la Fiscalía y el Ministerio del Interior tienen facultades para enfrentarlas y accionar sobre los infractores para no dar margen a la impunidad.La sociedad tiene que cerrar filas para rescatar la buena imagen de las ciudades y sobre todo hay que exigir más por el cumplimiento de lo establecido y buscarse problemas con los violadores, sin importar quienes sean., porque todos somos responsables.
Claro que todavía hay mucha tela por donde cortar; se trata de educar a la población, pero sin blandenguerías. Para que triunfe esta batalla contra las ilegalidades urbanísticas es necesario cambiar los métodos y sobre todo actuar para detenerlas en defensa de la preservación del patrimonio y del medio ambiente. Los organismos y empresas estatales deben predicar con el ejemplo sino será como arar en el mar.