Una sociedad más justa

No es extraño escuchar con frecuencia la frase: En mis tiempos estas cosas No pasaban, o mejor; la juventud está echada a perder. Resulta que en la actualidad se manifiesta una disminución de valores tanto sociales como morales. La crisis se refleja en todos los aspectos de la vida humana; en el modo de hablar, relacionarse, en el ámbito laboral o a la hora de comunicarse.

Para meditar en el tema es preciso tener en cuenta el concepto de valores, aquellas virtudes que permiten orientar nuestras decisiones y conducta ante la vida. Responsabilidad, respeto, educación, honradez, solidaridad, son rasgos que necesarios; para vivir en  armonía.

Algunos mayores suelen echarle la culpa a los jóvenes pero… ¿De quiénes depende que la juventud aprenda a respetar y convivir en sociedad? No creo que la responsabilidad deba caer solo en los jóvenes. La pérdida de valores comprende y afecta a cualquier persona de raza o sexo sin tener en cuenta el grupo etario.

Por ejemplo, es frecuente observar como en un ómnibus  No se respeta el asiento de una embarazada, anciano y hasta de los más pequeños. Bajar la cabeza y hacerse el dormido es la actitud que  adoptan algunos  para no comprometerse con la situación. Llegar a un establecimiento y decir buenos días no debes ser extraño o fuera de lo común.

Pedir permiso cuando un grupo de personas dialogan en la acera impidiendo el paso, debe ser usual. Y así podría citar disímiles ejemplos de actitudes inadecuadas.

Queda claro lo importante de reflexionar en relación con los imperativos del mundo de hoy. El apropiado funcionamiento familiar y social influye en gran manera,  la labor de la familia es una garantía para que No se extingan valores tan necesarios para la convivencia.

Llego a la conclusión de que la juventud debe respetar en todo momento y los adultos transmitir las mejores enseñanzas. De esta forma crearemos, una sociedad más justa.