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Conciencia por la eficiencia.

Conciencia por la eficiencia.

En una ocasión el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz expresó que era necesario que los economistas supieran de política y que los políticos supieran de economía.

Se celebraba en aquel entonces el primer Evento Internacional de Economistas sobre Globalización y Problemas del Desarrollo y ya el líder de la Revolución Cubana tenía claridad de la importancia de que las ciencias económicas salieran del tecnicismo para convertirse en conciencia.

Entendía Fidel que la eficiencia económica no es una fórmula matemática en la que ajustar es fácil sino sobre todo un proceso resultado de la voluntad humana y de la voluntad política.

Ser eficientes no puede ser un discurso. Ser eficientes no puede ser una frase vacía. No se logra con un empujón de última hora porque ser eficientes va incluso más allá de cumplir los planes o el presupuesto asignado.

Emplear los recursos con eficiencia es obtener de ellos los mejores resultados y eso incluye la cantidad, la calidad, el gasto. Ser eficiente es aprovechar al máximo la jornada y la capacidad productiva. Es no perder la oportunidad del aporte, aunque no forme parte de nuestra planificación.

Ser eficiente es saber que podemos hacer más por el país y hacerlo. Es acopiar el tiempo y usarlo con inteligencia. Es reunirnos menos y unirnos más en función de los objetivos trazados.

Por esas y otras razones creo que la eficiencia comienza a construirse desde la concepción misma de los procesos. Comienza a gestarse desde el pensar.

En la solidez de las convicciones que mueven al que crea, en el desarrollo de la conciencia económica cuando se prepara la estrategia productiva ya se comienza a ver la eficiencia económica.

Es de vital importancia para un país, más para un país subdesarrollado y mucho más aún para un país subdesarrollado que construye el socialismo proyectarse desde la racionalidad. Encontrar ese estado de análisis que nos ayude a saber dónde ponemos el dinero, de dónde  se puede sacar un poco más y quién lo necesita más que otros. Debemos ser eficientes al pensar. Eficientes al  decidir.

Desarrollar una conciencia económica es entender que existen principios en esta ciencia que no se pueden violar. Que deben ser respetados.

El ahorro del agua, el uso eficiente de los servicios telefónicos, el consumo racional de la energía eléctrica y el material gastable son también elementos a tener en cuenta y que definen si existe una conciencia económica o se sigue una consigna sin raíces.Si existe una voluntad de aportar o se reacciona automáticamente a una convocatoria que no forma parte de nuestro razonamiento.

Fortalecer la conciencia económica, es mi opinión,  no puede ser una tarea de algunos, sino una misión de todos. Es necesario llegar al aula, al barrio, a las entidades y empresas.

Es imprescindible integrar esos conceptos en el genoma del cubano porque  los años en los que recibíamos por los famosos conductos instalados desde la Europa soviética nos dejaron un daño, una afectación de base en la que perdemos parte del juego. Fortalecer la conciencia económica es apegarse a lo que dijera el Ché. Es que la frase la satisfacción del deber cumplido sea más que una frase.

Seremos eficientes en tanto seamos conscientes de lo necesario que es para la sobrevivencia de la revolución. Dicho de otra forma: Lograremos la eficiencia que se necesita para llevar adelante la economía solo si alcanzamos una conciencia económica robusta y alcanzar ese nivel de desarrollo de nuestra razón equivale a ser auténticos revolucionarios, legítimos defensores del Socialismo.




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