
A muy pocas horas de celebrar este 19 de mayo el aniversario 124 de la caída en combate en Dos Ríos de nuestro Héroe Nacional José Julián Martí Pérez me quiero referir a la vigencia actual de su ideario.
Según mi criterio, sin ser un conocedor profundo de la obra y vida del Apóstol de Cuba, la capacidad de Martí de aglutinar a experimentados luchadores de la Guerra de los 10 años junto a jóvenes nacidos un poco después, y todos bajo la dirección del Partido Revolucionario Cubano (PRC), haber comenzado una nueva etapa de lucha en 1895 fue su idea magistral.
Creo que algo similar es lo que estamos viviendo hoy en Cuba, la existencia de un solo partido que está integrado por la vanguardia de la sociedad, y una dirección de la Revolución, que aunque se renueva, bebe de la savia de los más experimentados, de los que lucharon en el Moncada, vinieron en el Granma, combatieron en la Sierra Maestra, en Girón, en la lucha contra bandidos y en diferentes misiones internacionalistas.
Hoy cuando los enemigos de la Revolución y de los pueblos de la América toda buscan desunirnos, asfixiarnos con medidas arbitrarias y extraterritoriales creo que es cuando más presente debemos tener las ideas de Martí relacionadas con la unidad entre los países de nuestro continente.
Nuestros jóvenes de hoy no se pueden dejar engañar con los cantos de sirenas y las cosas deslumbrantes que nos quieren imponer los enemigos del norte; en 60 años de Revolución hemos aprendido que no todo lo que brilla es oro.
Si el líder de la Revolución cubana dijo en un momento que Martí fue el autor intelectual del asalto al Cuartel Moncada no fue por gusto, Fidel fue un gran estudioso de la obra martiana y utilizó muchas de sus ideas y conceptos durante la lucha insurreccional que dirigió y llevó al triunfo del Primero de enero de 1959.
Soy de la opinión que el pensamiento martiano cada vez debe ser mejor estudiado en nuestro país, incluso utilizando las nuevas tecnologías de la informática y las comunicaciones; no puede existir en Cuba una persona que desconozca la vida y obra del Apóstol, pues hoy más que nunca es necesario, y está presente, el ideario martiano.