
La Ley Helms Burton en su título tres, pretende apoderarse de espacios cubanos que pertenecen únicamente al pueblo revolucionario. Espacios donde se forman niños y jóvenes. Pioneros, estudiantes universitarios, atletas que en el futuro representarán al país en eventos internacionales.
El Título III es una aberración en relación con el orden jurídico internacional. "Usted no puede dar la facultad de demandar, es decir de echar a andar la maquinaria judicial de un Estado, por elementos justiciables del tipo que refiere la ley. Esto es la llamada doctrina del acto de Estado. Por eso atenta contra el orden y los principios internacionales, y la concepción misma de soberanía".
El deporte cubano propina un Ipon a este capítulo y a la ley en sí misma. Nadie tiene derecho a despojarnos de lo que la Revolución forjó con sacrificio para su pueblo. Las instalaciones deportivas construidas en espacios que antes fueron propiedades de personas que residen en Estados Unidos, pretenden ser reclamadas por estas, apoyados en la absurda ley.
El deporte cubano rechaza toda acción de este tipo y mantiene la firme posición de continuar forjando el futuro deportivo de la nación en la conquista de medallas a escala internacional.
Cada escenario deportivo cubano es una tribuna para alzar la voz y protestar con el derecho que nos asiste. Así exigimos la abolición de esta ley. Artemisa cuenta con campeones olímpicos y mundiales, los cuales junto a las nuevas generaciones de deportistas, dicen NO a la macabra decisión de los imperialistas.
El movimiento deportivo cubano propina un Ipon a la Ley Helms Burton. Cuba no entiende, ni acepta demandas. Nuestro pueblo enfrentará con firmeza el recrudecimiento de las agresiones a la Isla y seguirá firme con remates de voluntad y jonrones de gloria en la conquista de cada medalla Centroamericana, panamericana, mundial y olímpica.