
Artemisa, Cuba.- Aracelis Hernández Martínez, es técnica de laboratorio clínico y se desempeña además como jefa de departamento en el Policlínico “Orlando Santana” de municipio de Mariel, joven colaboradora de la salud en la hermana República Bolivariana de Venezuela hace dos años.
Confiesa que la misión la formó como mejor profesional.
“Me aportó muchísimo la misión en Venezuela, pues pude ver que el país hermano necesita de nosotros, sobre todo los más pobres que han sufrido los efectos del capitalismo salvaje, ya que las clínicas privadas cobran a precios exorbitantes los servicios al pueblo, algo que no pueden costear y los profesionales cubanos nos ganamos allí el cariño, el respeto y la admiración de ese pueblo por nuestra profesionalidad y nuestra responsabilidad.
Además de ello, el sentido humano que nos asiste siempre como nos enseñó Fidel. Siento mucha satisfacción de haber servido a la nación y si me necesitan de nuevo allí estaré, a pesar de la situación difícil que se vive en la actualidad Venezuela por la guerra económica que libra el imperialismo norteamericano”.
Revela que al llegar a la tierra de Chávez hubo costumbres de esa sociedad que mercaron su vida.
“Lo que más me impresionó fueron los niños que desde edades tempranas están trabajando algo que no ocurre en Cuba, pues a esas edades se estudia, y lo otro fueron las clínicas que cubrían las necesidades de asistencia hasta donde diera el seguro, por eso vi a muchos perder por falta de dinero una pierna, un abrazo y nosotros los cubanos recibiendo en los CDI a todo aquel que acudiera a los servicios de los galenos de la isla, unos verdaderos héroes por su entrega y consagración”.
La profesional de salud cubana asegura que en cada etapa de la Revolución los jóvenes juegan su papel.
“Claro, yo estoy viviendo algo que nos inculcó siempre ese rebelde eterno que fue Fidel, ayudar a ser mejores cada día dentro y fuera de la nación y te confieso si me hubiera tocado en otro momento, incluso bajo las balas, también lo hago porque amo mi profesión y sobre todo salvar vidas”.
Sin el apoyo familiar hubiera sido imposible contribuir a salvar vidas en la nación bolivariana, precisa.
“La familia es lo más importante que tengo en la vida, mi hija, mi mamá, mi hermana, mi sobrina, todos me apoyaron y me siguen ayudando para que yo pueda ser quien soy, una profesional de la salud cubana comprometida con el trabajo y la patria”.