
Reza un viejo refrán: Dadle al César lo que es del César. Y nosotros los cubanos lo aplicamos en materia de impuestos o de otros adeudos que contraemos con el banco u organizaciones gubernamentales. Entonces porqué no aplicarlo también a la hora de exigir nuestro derecho.
Me refiero al famoso vuelto, ese que crea tantas molestias hoy cuando adquirimos cualquier artículo ya sea en la red del Ministerio de Comercio Interior o en las Tiendas Recaudadoras de divisas y usted recibe la tan cacareada respuesta " No tenemos vuelto" y son muy pocos los que reclaman.
La mayoría voltea la espalda con el sabor amargo de haber pagado por un producto más de su precio real y se pregunta a dónde va a parar ese excedente de dinero después de que el dependiente cuadre la caja. Le aseguró que no va a parar a las arcas del estado y sí al bolsillo del propio dependiente que lo toma como una propina.
Por qué pagar por una botella de ron 60 pesos cuando el previo real es 57 o 20 por una cerveza cuando cuesta 18. Estos son solo dos ejemplos de adulteración de precios.
Por otra parte compete al administrador o gerente garantizar que en las cajas existan monedas o billetes pequeños para garantizar que el cliente reciba su vuelto pues esto también está contemplado en la Ley de Protección al Consumidor.
Lo que es que en materia de conocimiento de esta Ley estamos aún en pañales y hay personas que incluso desconocen su existencia. Por otra parte me atrevo a asegurar que las multas que impone la Dirección Integral de Inspección por este concepto son ínfimas en comparación con otras relacionadas con la inocuidad de los alimentos, entre otras cuestiones. Y es que aquí falla el mecanismo de denuncia ante las autoridades pertinentes.
Entonces amigo radioyentes a partir de hoy cuando usted acuda a un establecimiento comercial o gastronómico, exija su vuelto. Qué no seamos solo un pequeño grupo los que demos la nota discordante al exigirlo.
Usted como consumidor tiene deberes pero también derecho al buen trato, el servicio de calidad y por supuesto... su vuelto. Usted también en este sentido es el César por tanto exija lo que le corresponde.