Por una cultura de ahorro

Por una cultura de ahorro

En los últimos meses, como parte de una política de ahorro organizada en el país con el  propósito  de enfrentar las carencias provocadas principalmente por el recrudecimiento bloqueo económico comercial y financiero impuesto a la Isla, redujeron la cuota de electricidad a los centros estatales, incluso aquellos vinculados a las producciones.

No obstante, los servicios a la población no son afectados y cada familia continúa utilizando tanta energía como necesite aun cuando muchas son derrochadoras y gastan más de lo que realmente requieren.

Sin embargo, si es fácil alargar la mano para apretar el interruptor y encender la luz, también lo es para apagarla.

Existen además acciones sencillas a realizar para contribuir al ahorro como son, la acumulación de la mayor cantidad de ropa para lavar y planchar, apagar los equipos electrodomésticos que no se estén usando, abrir lo menos posible la puerta del refrigerador y encender los aires acondicionados fuera del horario pico.

Muchas   personas se quejan de tener que abonar cantidades extremas de dinero sin motivo aparente, pero creo que más bien se trata de cuidar de no elevar la cantidad de kilowat, pues a medida que estos se incrementan también aumenta la tarifa de cobro de los mismos.

Es por ello que se precisa de una cultura económica en cada hogar para gastar sólo lo necesario. Por eso, sugiero seguir la lectura diaria de cada reloj contador para  comprobar lo consumido diariamente y así  trazar nuevas estrategias para  contribuir al e ahorro de electricidad