Las drogas: enemigas de la sociedad y la familia

La familia y la sociedad tienen en las drogas a un enemigo potencial generador de situaciones donde se compromete la vida, no solo de las personas que las consumen, sino de todas las que están al alrededor porque estas padecen sus consecuencias.
Las drogas interfieren en la relación con el entorno, la familia y el trabajo, y pueden llegar a comprometer seriamente el proceso de aprendizaje, especialmente en el caso de los jóvenes y adolescentes. Además, las drogas incrementan el riesgo de sufrir todo tipo de accidentes.
Uno de los muchos efectos en la persona adicta es el hecho de que se vuelven muy irresponsables, no sólo respecto de sus funciones para con la familia normal, sino también con el empleo. No son pocas las familias que han tenido alguna experiencia relacionada con una persona que tiene problemas de alcohol o drogas.
En cualquiera de los casos el individuo en particular puede convertirse en irracional e impredecible y crear situaciones de inestabilidad en el entorno familiar. A partir de entonces la relación familiar es muy inestable. La persona bebedora puede permanecer en la negación, que es el término común para quienes padecen adicciones de drogas y alcohol y en no pocas ocasiones cierra las puertas a la cooperación familiar e incluso a la ayuda especializada.
No es extraño, por lo tanto, que las drogas supongan una preocupación colectiva, por ello todo lo que hagamos a favor de la prevención y rehabilitación resulta poco si de conservar el equilibrio de la familia y la sociedad se trata. Es entonces aún más alarmante que en nuestra sociedad, el consumo de las drogas en los jóvenes, se comporta en ascenso, lo cual afecta considerablemente su desarrollo emocional, intelectual, físico y repercute en también en el núcleo familiar.
Los padres deben mantener el vínculo con los hijos, conversar, conocer de sus preocupaciones, de las personas con quienes se reúne pues durante el desarrollo de un adolescente y de un joven pueden existir variados problemas o interrogantes que los inducen al consumo de drogas, entre éstos se encuentran los problemas familiares, las influencias sociales, la curiosidad y los problemas emocionales.
La problemática es alarmante dentro de la sociedad, la familia, el entorno, pero más alarmantes son las consecuencias en el desarrollo de un joven, ellos se vuelve tan adictos, que pueden llegar a perder sus amistades, familia, colegio, no se desarrollan intelectualmente como debe, se deterioran física, mental y emocionalmente. La sociedad debe adquirir más conciencia en el tema. No podemos verlo como algo que no tiene que pasarnos por el contrario, debemos conversar a partir de los factores de riesgo en que pudieran caer, debemos estar alertas y proponernos otras alternativas saludables de vida y comportamiento social.



