La cita impostergable

Aún faltaban muchas horas para que el sol apareciera por el horizonte y ya miles de artemiseños se agrupaban en diferentes lugares de la provincia. A ellos como a los jóvenes que en 1953 se reunieron en la granjita “Siboney“ los convoca la patria. Hoy es 26 de julio del 2014.
Para la generación del 53 fue el momento de entrar en la historia estremeciendo los cimientos de la dictadura pro yanqui de Fulgencio Batista, sus preciosas vidas quedaron truncadas en manos de los sicarios del régimen que aterrorizados vieron en los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes el principio del fin de sus felonías. Muchas de esas vidas eran hijos de Artemisa, jóvenes obreros, campesinos, empleados de comercio. El 26 de julio la Villa Roja se vistió de gloria, la sangre derramada por ellos señaló como flechas de fuego el camino a seguir.
Esta madrugada el pueblo de hoy, todo mezclado (como dijera el poeta) llega desde los más apartados rincones de la provincia al Mausoleo a los Mártires de Artemisa que guarda los restos de los jóvenes asaltantes en el municipio de Artemisa, para allí, junto a la máxima dirección del Partido y el Gobierno cubano, rendirles merecido tributo.
Comprometida con la historia generaciones de artemiseños cada año recuerdan la gloriosa fecha con acciones que se traducen en metas conquistadas, en planes cumplidos. El Aniversario de hoy no es excepción, nuevos viales, nuevos servicios en las comunicaciones, pavimentación de muchos kilómetros de calles y avenidas, ampliación de los servicios hospitalarios, la creación de la Zona franca en el Mariel, considerada una de las obras más importante para el desarrollo del país en los últimos tiempos. Si estos y otros logros económicos alcanzados no fueran suficiente razón para la celebración, bastara con el tesoro intangible que la historia a puesto en nuestras manos, formar parte de un país libre, digno, internacionalista, solidario, desinteresado.
Vivir en Cuba y ser protagonistas de los acontecimientos que diario se producen en ella es un privilegio que se le agradece a la generación del centenario por eso no asombra el caudal humano que hoy inunda las calles de Artemisa en este 26. Cuando salga el sol estaremos allí para decirles una vez más “Hermanos su sangre no se derramó en vano, está en la obra y en cada cubano digno”.



