¡Cuidado con la moda!

Las modas van y vienen, plantean algunos, otros se refieren a ella como algo cíclico o espiral, que retorna a viejas costumbres, modificadas con algo más contemporáneo. Sin importar tanto la definición, lo que sí es innegable es el efecto que provoca en la sociedad, sobre todo en los más jóvenes, que por solo llamar la atención llegan a veces a sobrepasar determinadas normas.
Hoy en día es muy común ver a un gran número de personas utilizar piercing y aretes en cualquier lugar del cuerpo, o tener varios tatuajes o pintarse la cara con diversos colores para demostrar que son seguidores de un equipo de fútbol, o de cualquier otro deporte.
En muchas ocasiones estas acciones se van a extremos tales que llegan hasta cierto tipo de desfiguración, como un gran orificio en la oreja, en la lengua o en otras partes del cuerpo. Y no es que estos excesos provoquen en personas más conservadoras cierta repulsividad sino que en ocasiones dañan la salud de la persona que se los hace.
Muchos alegan sentirse bien con una imagen con un peinado exótico, tres o cuatro piercing o tatuajes. En este sentido mi pregunta es ¿cuál es la verdadera motivación con la utilización de estas cosas. Sobresalir, llamar la atención, ser aceptado por determinadas personas o realizarse como seres humanos?
La moda es buena cuando no se convierte en un estereotipo para medir a los seres humanos y cuando no lleva a sus seguidores a un desequilibrio. Pero cuidado ningún exceso es bueno y menos en este sentido. Nada mejor que la sobriedad en todo lo que hacemos. Ese es el reto que enfrenta nuestra sociedad.



