Un mundo sin barreras

Las barreras arquitectónicas son obstáculos que dificultan el desplazamiento con facilidad de las personas discapacitadas o adultos mayores, que vemos a diario en el hogar, instituciones culturales, sociales, educacionales, de comercio, y otras.

Desde hace un tiempo se inició, en toda Cuba, un programa encaminado a propiciar el acceso de todos a los diferentes servicios e instituciones públicas. Por ello la eliminación de las barreras arquitectónicas se ha convertido en una prioridad para el Estado cubano, con el objetivo de facilitar la plena incorporación a la vida social de grupos vulnerables como los discapacitados y los adultos mayores.

 

Para hacer realidad este reclamo tan necesario la Oficina Nacional de Normalización, establece los elementos generales y requisitos específicos que se deben cumplir en el urbanismo, las edificaciones, las comunicaciones y el transporte a través de la Norma Cubana 391 del 2004 titulada "Accesibilidad de las Personas al Medio Físico".

Un programa muy humanitario que conto de inmediato con el apoyo del Ministerio de la construcción que a su vez emitió la obligatoriedad de contemplar, en la etapa de diseño, los elementos fundamentales a tener en cuenta para permitir el acceso total de las personas a una nueva obra.  Una medida válida también para los proyectos que implican la remodelación de cualquier institución social.

Por supuesto que Artemisa no quedó fuera de este programa. Aquí  se han hecho numerosas acciones, pero es evidente que aún quedan barreras por erradicar, sobre todo aquellas que tienen que ver con las indisciplinas sociales y la falta de apoyo, exigencia y sensibilidad de muchos organismos del territorio.

Aquí todavía quedan muchas, barreras arquitectónicas, especialmente en las calles y entradas de establecimientos, que son justificadas por los organismos con la falta de recursos para acometer las inversiones.

También  en muchas ciudades, comunidades y barrios de la provincia es común encontrar  escaleras y huecos en medio de las aceras, escombros en la calle, aires acondicionados a baja altura, postes eléctricos y otros tantas barreras que afectan a tanto a los discapacitados, como a los niños, embarazadas y ancianos.

Se sabe que mucho de esos problemas se solucionan con muy pocos recursos, pero lo que no debe faltar es la voluntad de hacerlo. Se sabe que no todo se puede solucionar tan pronto como una quisiera pero al menos poco a poco eliminar eso obstáculos, que les hacen la vida mas difícil a aquellos que ya por sus limitaciones la vida se les hace mas. Yo no pido que se fabriquen rampas en todas las aceras de cada barrio, pero si al menos asegurar algunas en las avenidas principales y en los centros públicos a donde debe acudir la población.