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Sin la participación de la población es imposible eliminar el mosquito

Hace muy pocos días me presenté en la Unidad municipal de Higiene y epidemiología de Caimito en busca de información sobre el trabajo que realizan los integrantes de la Campaña de lucha antivectorial, estando allí, me percato de la presencia del compañero Julio Antonio Pérez Gutiérrez a quien conozco desde hace muchos años.

Creo que cuando se habla de lucha contra vectores en la provincia de Artemisa, y un poco más allá, no se puede dejar de mencionar a este destacado combatiente que enfrenta a diario al agresivo y dañino mosquito Aedes Aegypti.

Actualmente Julio atiende el programa de vigilancia del temible vector en la dirección provincial de Salud Pública en Artemisa, y con la sencillez y humildad que lo caracteriza, este hombre de pueblo accedió a nuestra entrevista y ofreció su testimonio.

"...estoy en esta actividad desde finales del año 1981 cuando comencé a trabajar en el Cuerpo de Ejército de Pinar del Río, después que me gradué de Técnico Medio en Higiene y Epidemiología en el Instituto Politécnico de la Salud Simón Bolívar de esa occidental provincia.

Una vez concluido mi trabajo en ese lugar, debido a que se desintegró esa estructura militar, me trasladé para el municipio de Guanajay a atender el Departamento de vigilancia y lucha antivectorial hasta el año 1985 que fui a cumplir misión internacionalista en la República Popular de Angola.

Cuando regreso de la misión militar en 1987 me reincorporo a la actividad que anteriormente desarrollaba en Guanajay, hasta el 2008, pues a partir de esa fecha fui a colaborar a la República Bolivariana de Venezuela, donde estuve tres años en la actividad de lucha antivectorial.

He trabajado en varias epidemias de dengue, la primera fue cuando aún era un estudiante en 1978 en Pinar del Río, después en la de 1981 en Guanajay, en 1996 en Santiago de Cuba, y con posterioridad en 2002 y 2006 nuevamente en Guanajay, es decir, he estado al frente del departamento durante varias etapas de epidemias.

Julio Antonio reconoce que si no existe una participación activa y apoyo de la población a los trabajadores de la campaña es imposible eliminar el mosquito, pues este convive con el hombre, habita en nuestras casas y fundamentalmente en el agua limpia, por lo que es necesaria la cooperación colectiva.

El abnegado campañista no quiso concluir sus palabras sin antes transmitirles a los jóvenes, y otras personas que comienzan a desarrollar esta importante actividad, que hay que tener sentido de pertenencia y que no solo vean este trabajo como un medio de subsistencia y ganar dinero, sino como que están luchando por salvar algo sagrado, que es la vida de la población.

Con hombres y mujeres como Julio Antonio Pérez Gutiérrez cuenta este país, y todo el mundo, para continuar la lucha contra el agresivo vector que tantas muertes y luto ha llevado a muchas casas en todos los confines del globo terráqueo.

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