
La vida es lo más preciado para el ser humano. Sin embargo, muchas personas la arriesgan para salvar otras. En Cuba abundan los ejemplos de este sacrificio invaluable. Son historias que estremecen, difíciles de olvidar, sobre todo si las escuchamos de sus protagonistas.
Era domingo cuando Leonardo Baños Carmona, enfermero intensivista de ambulancia de emergencia del hospital Iván Portuondo, de San Antonio de los Baños, recibió la propuesta de integrar la brigada médica cubana que enfrentaría al Ébola en África.
“Di el paso al frente y enseguida me preocupé por conocer más sobre la mortal enfermedad. ¡Estás loco!, me decían. Se tuvo en cuenta que domino el inglés, cumplí misión en Trinidad y Tobago, soy especialista en cuidados intensivos y emergencias, y Máster en Urgencias Médicas. Me preparé en la CUJAE y en unos 20 días ya estaba en Sierra Leona.”
“Siempre tuvimos miedo. Y ese temor nos salvó porque nos cuidábamos más, así como el uno al otro. Cuando salíamos fuera de la sala nos gritaban –con voz fuerte y cariñosa- cómo debíamos proceder.”
“Una vez recibimos una embarazada que necesitaba sangre para una operación. La bolsa costaba entre 40 y 60 dólares. Fuimos los cubanos quienes la compramos y salvamos su vida. Otro día encontré a una pequeña de dos o tres años en sala llorando. A su lado estaba la comida del día anterior. Lloraba de hambre. Nos sonrió cuando la atendimos.”
Leonardo pasó seis meses en el país africano, desde el primero de octubre de 2014 al primero de abril de este año. Siempre contó con el apoyo de su familia y de una Cuba que seguía muy de cerca el desempeño de los internacionalistas. Tuvo el orgullo, además, de mostrar nuestra realidad, muy tergiversada por los grandes medios de comunicación. Habló sobre la educación, las elecciones y la salud cubanas.
A su regreso, el primer encuentro con su familia fue en el Mausoleo a los Mártires de Artemisa. Era la primera vez que visitaba el monumento. Lo halló hermoso, agradeció la explicación sobre el sitio y elogió la preparación de la técnica que lo acercó más a la historia de la provincia. Lo recibieron también directivos del sector de la salud, el sindicato y autoridades de la provincia.
“Un hombre no vale nada en sí mismo; su importancia, su peso, surge de su acción sobre los demás.” Así expresó el escritor argentino Pedro Bonifacio Palacios, conocido por el seudónimo de Almafuerte. Esta es una premisa que cumplen, al pie de la letra, los hombres y mujeres que no dudan en sacrificar sus vidas por salvar otras. Y esa actitud nos distingue en el mundo.