Digamos "No a las drogas"

El médico y enfermera de la familia priorizan desde la atención primaria de la población, por ello garantizan la continuidad de los servicios médicos con el apoyo de especialistas como parte indisoluble del sistema de salud comunitaria. Así se distingue la participación del Centro de Salud Mental en relación con las drogas y las consecuencias. De la atención a la población conversamos con Yennifer Izquierdo Rivera, Jefa del Departamento de Salud Mental en San Antonio de los Baños.¿Qué es la drogadicción?
La drogadicción es una enfermedad que consiste en la dependencia de sustancias que afectan el sistema nervioso central y las funciones cerebrales, produce alteraciones en el comportamiento, la percepción, el juicio y las emociones.
Los efectos que provocan las drogas son diferentes sobre nuestro sistema nervioso ¿Qué nos puede decir al respecto?
Según los distintos tipos de drogas consumidas: unas son excitantes y otras, depresoras; unas aceleran nuestro funcionamiento mental, con el riesgo de aumentar los errores, y otras lo tornan lento o lo distorsionan; otras producen alucinaciones o cambios en la percepción de la realidad. Los efectos de las drogas son diversos, dependiendo del tipo de droga y la cantidad o frecuencia con la que se consume. Pueden producir alucinaciones, intensificar o entorpecer los sentidos, provocar sensaciones de euforia o desesperación. Algunas drogas pueden incluso llevar a la locura o la muerte. El consumo de drogas tiene consecuencias en el funcionamiento normal de nuestro sistema nervioso y provoca una serie de efectos que alteran nuestras capacidades.
El consumo de drogas afecta las relaciones interpersonales dentro del contexto familiar y social ¿A qué nos referimos?
Estamos hablando de las consecuencias, pues las drogas modifican la manera de pensar, de funcionar, de relacionarse con los demás y de enfrentarse a los desafíos de la realidad. Los efectos de las drogas son diversos, dependiendo del tipo de droga y la cantidad o frecuencia con la que se consume. En definitiva, nos hacen menos protagonistas de nuestra vida. Las drogas producen efectos negativos sobre nuestras capacidades físicas y mentales. Entre las consecuencias del abuso de drogas podemos señalar trastornos fisiológicos y psicológicos. Entre los trastornos fisiológicos tenemos el síndrome de abstinencia, convulsiones, cambios en el ritmo cardíaco, deterioro del sistema nervioso central.
Entre los trastornos psicológicos figuran las alucinaciones, tendencias paranoicas, depresión, neurosis. El deterioro y debilitamiento de la voluntad, pues el drogadicto se vuelve literalmente un esclavo de la droga, por lo que hace lo que sea para conseguirla. Muchas veces roba o engaña y esto deteriora aún más sus relaciones.
Las drogas no solamente tienen consecuencias negativas para quienes las usan. ¿De qué hablamos y qué mensaje podemos dar a la familia y la sociedad?
Todos pertenecemos a un entorno familiar y social y las drogas desencadenan las relaciones interpersonales; estas se ven afectadas. Las personas que rodean al drogadicto, especialmente las de su entorno más cercano, como familiares y amigos sufren a partir del deterioro de los valores del consumidor. No es sólo la vida del drogadicto la que está en juego. El problema de la drogadicción tiene sus raíces en la sociedad misma. Es por ello que es necesario un compromiso de la sociedad en su conjunto. Padres, maestros, medios de comunicación, instituciones, deben comprometerse a construir una sociedad nueva, donde sean promovidos los valores auténticos, especialmente los espirituales. De no hacerlo así, todas las estrategias de prevención serán inútiles, pues el problema de fondo seguirá existiendo.
Para las personas que ya han caído en el abuso de drogas, no bastan los simples tratamientos médicos, dado que existen otros problemas del individuo que están detrás del hecho de su drogadicción. Es necesario, junto con el tratamiento médico de desintoxicación propiamente dicho, un método de rehabilitación que haga que la persona redescubra su valor y su identidad más profunda. Este tratamiento no será posible sin la participación del individuo, sin su voluntad de cambiar. El apoyo de la familia y una adecuada asistencia espiritual son también fundamentales para la rehabilitación.




