Envuelta en su propia pasión

Ella no sabe de sentimientos pequeños ni tampoco los acepta; será porque vive repleta de pasiones. ¡Claro, no podía ser diferente! Ella dirige uno de los sitios más solemnes de Artemisa, donde la historia y el arte conjugan pasado, presente y futuro.
¿Qué sería Mabel Martínez Deulofeu sin el Mausoleo, y también viceversa? Un largo suspiro retrasó la respuesta. “Este lugar es mi proyecto de vida, a él llegué como museóloga casualmente, al graduarme en 1988 de Licenciada en Historia del Arte, y lo agradezco eternamente, 11 años después me promovieron a directora.
“Siento una emoción infinita al tener contacto directo con personas de toda la provincia, el resto del país, y muchos lugares del mundo. Promuevo un diálogo para impulsar el conocimiento, divulgo la vida y obra de estos artemiseños, que con el único fin de lograr la libertad, fueron a derribar los muros del Moncada.
El Mausoleo en la voz de Mabel
“Desde su inauguración este recinto mortuorio se tornó imprescindible… pero nos dimos a conocer más allá de nuestras fronteras tras aquella primera tribuna realizada fuera de la capital de Cuba, a favor del regreso de Elián González; después por las visitas de Fidel en 2001, al recorrer algunos lugares de Artemisa, y en 2011 cuando se recuperaba y vino a rendir tributo a sus compañeros vestido de verde olivo.
“La creación de la provincia de Artemisa fue otra puerta abierta al mundo para el Mausoleo. Cada año crece la cantidad de visitantes. En 2015 recibimos a más de 48 000 personas de múltiples países, a quienes trasladamos valores, historia, cultura, fidelidad.
“Y ese puede ser el mayor de los motivos que me atan a este Monumento Nacional. Mi eterno compromiso con esos jóvenes que tenían más valentía que edad, y regresaron convertidos en héroes al lugar que vio nacer a muchos de ellos, su barrio de La Matilde, un reparto que los sigue acompañando, los protege, los custodia y los respeta.
“Este es un lugar de grandes acontecimientos: los pioneros reciben su pañoleta, muchas delegaciones y equipos son abanderados, colectivos reconocidos como vanguardias, decenas de trabajadores acogen distinciones y medallas.
“Desde este escenario condenamos el bloqueo, apoyamos la paz mundial y enarbolamos justicia. Nunca habrá mejores tributos para mantener viva la memoria de los moncadistas”.
De carne y hueso
Siempre me cautiva la gran ecuanimidad de Mabel al recibir pioneros, embajadores u obreros destacados, la misma con la cual ha dado la bienvenida a personalidades de gran talla, entre ellas el Comandante en Jefe Fidel.
“Por dentro me estremezco toda. Mabel llora, suda, tiembla ante las diferentes visitas, pero los nervios son como un impulso para saber cumplir mi mayor misión. Cuanto logramos en este sitio no solo lleva mi nombre. El Mausoleo también es Cristina, Alina, Maricela, Olguita, Deisi, Leticia, Idania, Magali, Osniel; un colectivo con gran sentido de pertenencia y amor por nuestro quehacer.
Ella tampoco es de quedarse inmóvil. Su gran pasión por el Mausoleo la hace soñar… con los pies en la tierra. “Quisiera que nos ampliaran el objeto social, pues hay quienes desean llevarse un recuerdo: un disco con la poesía Artemisa, del Indio Naborí, un juego de postales de este sitio histórico o de otros de gran interés de la provincia, un pulóver que nos identifique, u otro souvenir que respire identidad”.
Ahí está la clave, por la cual una y otra vez volvemos al Mausoleo, como la primera vez. Ella, una artemiseña orgullosa de serlo, no podía ser diferente, siempre está presta a multiplicar la historia y a enamorarnos con ella.




