La más triste de las entrevistas…la que nunca pensé dar.

La muerte de Fidel sigue siendo noticia. He necesitado algunos días para convencerme de que es cierto. Necesitaré cientos para despedirlo, miles para admitirlo. ¿Cómo te despides de alguien y a la vez le impides marchar? ¿Podré hacerlo?
¡No sé cómo se dice adiós a los gigantes, ni quiero aprender! Fue triste llegar hasta su retrato y colocar mi flor como muestra de Tributo. Me costó mucho controlar el llanto…todavía sigue costando.La más triste de las entrevistas, la que nunca pensé dar….la que no quería ofrecer. ¡Sólo de esta forma puedo describirla! Con voz entrecortada intenté disimular aquel nudo en la garganta que me impedía seguir. A pesar de que no era nuevo para mí comparecer frente a un micrófono o una cámara, mis manos temblaban. Contesté varias preguntas y quedaron otras. ¡Ya no podía! Allí estaba yo, aún sin terminar de creer la noticia, hablando de la impronta de Fidel: El Comandante de todos y el amigo de un Pueblo.Mi rostro reflejaba dolor acumulado y la tristeza de varios días. Horas antes en las Redes Sociales había sido víctima de insultos por compartir una pregunta: ¿Cómo hago para abrazarte y traerte de regreso? Los que lo hicieron nunca entenderán mis razones para negar la partida de Fidel…quizás no quieran…tal vez no puedan.A la sombra de los mismos árboles que lo recibieron en su visita al Mausoleo seguí uniendo ideas y evitando las lágrimas. Tenía que terminar mis palabras, pero no podía, se trataba del Comandante. Miré por unos segundos a la periodista y sin ánimo de ocupar su lugar le pregunté: ¿Se permite renunciar a creer en la muerte de Fidel? Sin espacio para otra respuesta fui claro: Si es así, que me condenen, renuncio a tu muerte, renuncio a decirte adiós…renuncio a las noticias sobre tu partida.
¡Una entrevista que parecía simple me desnudó el alma!. Ya con voz tenue y menos fuerza sólo pude terminar diciendo: ¡No sé cómo decirte adiós, no quiero aprender, que nadie me enseñe! ¿Sabes algo Fidel? Yo sí te quise, te creí y me vas a hacer falta.




