
Enrique Varona González fue un destacado dirigente obrero cubano en la década de 1920 en el sindicato ferroviario, llamado de forma popular El líder de las mil huelgas.
Fue asesinado el 19 de septiembre de 1925 de un balazo a quemarropa por un esbirro de la tiranía de Machado, cuando acompañado por su esposa e hija se dirigían hacia el teatro Niza.
Nueve veces sufrió prisión pero de la cárcel regresaba más fortalecido y dispuesto a la lucha junto a sus hermanos de clase, los ferroviarios de la Empresa de Ferrocarriles del Norte.
El movimiento ferroviario apoyó la huelga de los azucareros y como consecuencia el gobierno ordenó el arresto de Enrique Varona y otros dirigentes. Gracias a la labor del sindicato "La Unión" se consiguió la libertad de estos líderes ante el temor del gobierno de una grandiosa huelga de los ferroviarios.
Ya en libertad, Varona desarrolló una amplia labor revolucionaria a favor de los trabajadores y lograr el vínculo con otros sectores, por lo que varios abogados al servicio de Gerardo Machado tratando de persuadirlo le ofrecieron un cheque en blanco y un pasaje de avión para el país que deseara con tal de que abandonara la lucha.
Al rechazar el cheque en blanco que compraría su silencio y pasividad, estaba predestinando su final inclaudicable. El "asno con garras" estaba en el poder, y había prometido que en su gobierno una huelga no duraría más de 24 horas.
La represión se agudizó y esbirros a sueldo ultimaron en la ciudad de Morón, la preciosa vida de Enrique Varona, que se convertiría en una bandera de combate y rebeldía.