Twitterfacebook English

Un rescate en el que capitaneó la valentía.

En cierta ocasión el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz dijo. “Si queremos saber cómo deben ser nuestros tanques en la hora del combate: ¡deben ser como la caballería camagüeyana de Ignacio Agramonte, en el rescate de Sanguily!” ¿A qué se debió esa interesante  comparación?

La historia de aquella proeza nos muestra las razones del líder histórico de la revolución cubana. Las tropas del Mayor descansaban muy cerca de Puerto Príncipe, actual Camagüey,  para reponerse después de una difícil campaña y agotadoras marchas. El brigadier Julio Sanguily solicitó a Agramonte que le permitiera visitar la casa de la colaboradora Cirila López, para lavar su único uniforme y evaluar con ella la posibilidad de llevarle algunos heridos para que los atendiera.

Al amanecer del día siguiente el Brigadier Julio Sanguily, acompañado de sus ayudantes, salió del campamento en dirección a la casa de la mambisa. Allí, mientras aguardaba por su vestuario y el desayuno que le preparaban, apareció de repente una patrulla española que recorría la zona. Sanguily fue tomado prisionero  junto a uno de sus ayudantes mientras  el otro, Luciano Caballero, logró escaparse y dio la noticia en el campamento de los insurrectos.

El Mayor no perdió tiempo. Enseguida se organizó el rescate. Treinta y cinco hombres lo acompañaron  sin preguntar para enfrentarse a una columna de 120 soldados bien armados El Mayor indicó a Henry Reeve, el inglesito,  que siguiera el rastro a marcha forzada.     

Agramonte y sus hombres divisaron al enemigo  en la finca de Toño Torres o pozo de La Esperanza. En cuanto los tuvo a la vista  el jefe mambí habló a su pequeña tropa diciendo: Allí, en aquella columna, va preso Julio Sanguily. Es necesario rescatarlo, vivo o muerto, o quedar todos allí.

Los mambises avanzaron machete en mano sobre sus enemigos. Se entabló un combate cuerpo a cuerpo y en medio de la confusión Sanguily hizo correr el caballo en dirección a sus compañeros. Para advertirles de su presencia agitó el sombrero en la diestra gritando: ¡Viva Cuba libre!

Agramonte emocionado estrechó en sus brazos al héroe. El rescate  fue un éxito total, a pesar de la superioridad enemiga.  Once bajas españolas quedaron en el campo de batalla mientras los cubanos solo tuvieron que lamentar una muerte. El brigadier regresó al campamento con los suyos.

La hazaña fue grande y el propio Ignacio Agramonte lo reconoció en aquella ocasión cuando expresó: “Mis soldados no pelearon como hombres, lucharon como fieras”.

En el combate, además del Brigadier, se rescataron otros cinco cubanos prisioneros de los rayadillos. Sanguily recibió un balazo en una de sus manos que se la inutilizó para siempre. Cuando la valentía y el arrojo de los que protagonizaron este hecho se divulgó en la zona creció el prestigio de los mambises y la confianza de los pobladores en el triunfo.    

Bien puesto está el ejemplo de Fidel. El Rescate de Sanguily fue una proeza de su tempo y una muestra del temple de los cubanos.  

En vivo

Portal del ciudadano de Artemisa

Portal del ciudadano

El tiempo en Artemisa

Hemeroteca Digital

November 2019
Mo Tu We Th Fr Sa Su
28 29 30 31 1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30 1

A Fidel "Profeta de la Aurora"

 Sucesos del Moncada

 


Los Grados del Comandante en Jefe

 

 

Archivos de Audios

Multimedias Especiales

artemisa rev mult che mult

Especiales de Radio Artemisa

artemisa prov sub jose marti sub

Reflexiones de Fidel

reflexiones fidel