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Dionisio San Román, mártir insigne de Bauta

José Dionisio San Román Toledo fue jefe militar del alzamiento del Levantamiento popular del 5 de septiembre 1957en Cienfuegos. Nacido en Bauta, el 19 de marzo del 1930 demostró desde su primera infancia su delirio por el mar. Iba a las playas Baracoa y El Salado y en estos sitios se dedicaba a remar, nadar, o simplemente se quedaba largo tiempo mirando el mar.

En el año 1948 logra su sueño y con 18 años de edad, ingresó en la Academia Naval del Mariel. Al graduarse, San Román fue destinado al Distrito Naval del Sur, en Cayo Loco, provincia de Cienfuegos, donde prestó servicios en el Guardacostas 101 Leoncio Prado como Oficial de Máquinas. También fue profesor de la Academia Naval Deportiva. El 28 de septiembre de 1956,  recibió la noticia de que había sido separado de la Marina de Guerra por sus actividades revolucionarias.

En 1956 se entrevista con Frank País y en agosto del 1957 estableció los contactos necesarios para el alzamiento de la Marina de Guerra. Conocía a los marineros, confiaba en ellos y sabía que podría contar con fuerzas capaces de defender las posiciones ocupadas por los revolucionarios. El 4 de septiembre de 1957, junto con Julio Camacho Aguilera parte para la ciudad de Cienfuegos como uno de los jefes del Movimiento 26 de Julio que dirigiría la sublevación de la Marina de Guerra contra la sangrienta dictadura.

Ellos desconocían que el grupo de oficiales de alta graduación de la Marina incorporados últimamente a la acción decidieron posponer el alzamiento por 24 horas, sin haberlo comunicado a la dirección de los revolucionarios. Al no producirse el apoyo del movimiento en La Habana, la sublevación quedó aislada y esto permitió a las fuerzas de la dictadura trasladar fuerzas de distintas provincias para reprimir al pueblo.


Dionisio San Román fue torturado y asesinado en la madrugada del 12 de septiembre de 1957. Su cuerpo fue trasladado en el porta maletas de un auto hasta el yate 4 de Septiembre de la Marina de Guerra del régimen de Fulgencio Batista, atracado en las márgenes del río Almendares y desde este yate se lanzó al mar su cadáver al igual que el cadáver del ex marinero participante también en el alzamiento, Alejandro González Brito, los dos con lingotes de cemento amarrados a sus pies.