
Santiago de Cuba, escenario histórico, trasciende y hace que reluzca la ciudad héroe como un verdadero hervidero de patriotismo que vibra. Ante un nuevo aniversario convergen variados sentimientos, en el recuerdo el pasado se mezcla, tras apreciar las huellas del tiroteo, que recapitulan aquella madrugada del 26 de julio de 1953.
Ese día, 135 combatientes, vestidos con uniformes del Ejército y dirigidos por Fidel Castro, daban las últimas orientaciones. Tres grupos estaban listos; uno era conducido por el Comandante y tenía como destino la fortaleza, los otros llevaban la guía de Abel Santamaría, segundo jefe del movimiento 26 de Julio, y Raúl Castro; el objetivo era el Hospital Civil y el Palacio de Justicia, edificios contiguos al Moncada.
La luz del Apóstol de la Patria los iluminaba en aquella oscura noche; era el año del centenario de José Martí y dos cuarteles iban a ser asaltados.
Ya estaban listos, el joven poeta Raúl Gómez García leyó el Manifiesto “Ya estamos en Combate”, luego Fidel pronunció las últimas palabras: “Compañeros: Podrán vencer dentro de unas horas o ser vencidos; pero de todas maneras, ¡óiganlo bien, compañeros!, de todas maneras el movimiento triunfará. Si vencemos mañana, se hará más pronto lo que aspiró Martí. Si ocurriera lo contrario, el gesto servirá de ejemplo al pueblo de Cuba, a tomar la bandera y seguir adelante. ¡Jóvenes del Centenario del Apóstol! Como en el 68 y en el 95, aquí en Oriente damos el primer grito de ¡Libertad o muerte!”
Era la voluntad de los revolucionarios la que los había conducido hasta allí, pero en la hora final solo 131 dieron el paso al frente. Ya eran las 4:00 de la madrugada, y los autos salieron rumbo a Santiago. Los asaltantes se hallaban en total desventaja frente a un enemigo superior en armas y en hombres. Al mismo tiempo que esto ocurría en Santiago, 28 revolucionarios asaltaban al cuartel de Bayamo, operación que también fracasó.
Las siguientes horas después del asalto fueron sangrientas. Batista ordenó que se asesinara a diez revolucionarios por cada soldado muerto en combate, muchos de ellos fueron asesinados en los días sucesivos. Sólo seis asaltantes de los dos cuarteles habían perecido en la lucha; pero las fuerzas represivas del régimen asesinaron a 55, y a dos personas ajenas a los acontecimientos.
Fidel describió el crimen en su alegato La Historia me absolverá: “No se mató durante un minuto, una hora o un día entero, sino que en una semana completa, los golpes, las torturas, los lanzamientos de azotea y los disparos no cesaron un instante como instrumento de exterminio manejados por artesanos perfectos del crimen. El cuartel Moncada se convirtió en un taller de tortura y muerte, y unos hombres indignos convirtieron el uniforme militar en delantales de carniceros”.
El revés del Moncada no detuvo la efervescencia de la generación del Centenario. Los ojos de Abel Santamaría siguieron iluminando la lucha clandestina y en la Sierra Fidel se batió duro. Los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes mostraron la vocación libertaria de los cubanos. Las acciones llevadas a cabo el 26 de julio de 1953 por Fidel Castro Ruz y otros jóvenes de la Generación del Centenario, no dejaron que las ideas de José Martí, Apóstol de la Independencia, murieran a un siglo de su nacimiento. A propósito de la conmemoración de los 62 años de ese hecho histórico, el pueblo cubano confirma la voluntad inquebrantable de mantener viva la vocación y el espíritu de lucha y entrega de aquellos jóvenes, que sacrificaron sus vidas por el triunfo de la causa revolucionaria.