Hoy Elisa sonríe: a la vida.

Septiembre ha llegado y con él nuevos retos para Elisa, una nena de solo cinco años de edad que el destino no supo mantenerla junto a su progenitora pero si le depara un futuro colmado de amor.

Elisa, lució por primera vez esta mañana los colores de su bandera, acomodó sus trenzas rubias adornadas de rojo, le arrebató un beso a su abuela y corrió hacia los brazos de su nueva maestra.

Si, una nueva imagen, un nuevo mundo para Elisa, un aula rodeada de niñas y niños, cuatro paredes coloridas con murales, fotos de mártires, plantas llenas de vida, adultos que la observan le sonríen y le tienden la mano para guiarla hasta su pupitre, ese que la acompañará durante un largo viaje.

Será la fantasía de esta pequeña; será un sueño infinito que emprenderá con la ayuda de muchos. Nadie sabe si será el final o el inicio de otra marcha. Lo que Elisa sea capaz de aprender en esta nueva etapa de su vida le servirá para el futuro. Y al final del camino, estará ahí su mamá, su abuela, quienes la quieren y orgullosos todos verán al solecito ya crecido y colmado de valores humanos, dignos de una niña cubana.

Este solecito de esperanzas sonríe a su nueva escuela, a sus compañeros, su nueva familia. Elisa sonríe: a la vida.