Una joven de noventa y seis años

Artemisa, Cuba -Noventa y seis años es más que medio siglo de vida, es una aproximación muy cercana al centenario. Mantener juventud, lozanía, frescura, actualidad e inmediatez durante tantos años es un reto para pensar. Sin embargo, ella logra irradiar el encanto irresistible de los años mozos y sabe que el otoño está lejos de sus puertas. ¡Cuánta historia vivida, cuantos acontecimientos relatados en su arcoíris de muchas voces!

En el largo camino creado a través casi un siglo en el bregar de un pueblo, la constancia de momentos cruciales, la marca de épocas y modas, pautas en el quehacer artístico, en la senda política e histórica de una nación que sabe brillar con luz propia, constituye un reto para quienes tienen el orgullo de extender la palabra que confirma, que enarbola verdades y que reconoce.

Mucho ha dado de sí esta joven de 96 y aún sabe que larga es la senda que la espera, que confía en su condición extraordinaria de anfitriona, de amiga, portadora de justicia y cómplice de lo genuino. Apagar de un soplo 96 velas puede ser difícil, pero esta muchacha, que sabe crear un sonido para ver tiene en cada locutor, periodista, asesor, director de programas, sonidista,  en los que a diario junto a ella tejen historias, sueños y realidades, apoyo fraterno y solidario y la verdad  indiscutible que así, de manera sencilla, al decir de los cubanos expresamos: habrá Radio para rato. ¡Felicidades, Radio cubana!