
Obtener la sede del acto nacional por el 26 de Julio devino inmensa alegría. Pero también compromiso de gran envergadura. Y es que tal condición cambia la dinámica cotidiana. A partir de ese momento la palabra de orden es trabajar, y duro. Teníamos la oportunidad de concluir e impulsar obras, solucionar problemas añejos. Contaríamos con recursos y debemos aprovecharlos.
Artemisa, desde su formación como provincia, experimenta grandes cambios en su infraestructura. Este proceso incide de manera especial en el municipio cabecera con el objetivo convertirlo en una capital atractiva. El programa concebido para saludar el Día de la Rebeldía Nacional promueve esa metamorfosis.
Un acceso más llamativo
La calle 27 (Céspedes) tiene una larga historia. Data de del siglo XIX, pero adquiere mayor relevancia este año al convertirse en el acceso principal al municipio capital.
Este eje vial, a la par de su nueva función, presentaba problemas en las aceras, mal estado de muchas fachadas, salideros de redes hidráulicas, carencia de alumbrado público y de señales de tránsito.
“A partir de este diagnóstico elaboramos un plan de acciones para rehabilitar la arteria. Tiene como objetivos: mejorar la imagen urbana, alcanzar niveles adecuados de higiene y aplicar con rigor las regulaciones urbanísticas”, explicó Rafael Esteban Cintado, jefe de la administración municipal.
Ya los resultados son palpables. Xiomara Piloto, vecina del edificio 78 desde 1985, está muy contenta con las nuevas jardineras y el parque creado en áreas del viejo organopónico ubicado a un lateral de la edificación. Para otra vecina del lugar su cuadra es la más linda de Artemisa.
Ernesto Amador, delegado de la circunscripción 112, reconoce el cambio. Destaca la participación de la población en la recuperación de las áreas verdes del edificio conocido como el de Asbesto Cemento.
“Nunca lo habían pintado. También se reparan las redes sanitarias exteriores desde el primer piso a la base. Esto es fundamental porque existía una situación muy crítica con los residuos albañales.”
Guadalupe Sotolongo, dependienta de la bodega ubicada en los bajos del inmueble, coincide con el delgado en lo necesario de estos trabajos. “Ahora lo más importante es cuidar la higiene”, enfatizó.
Céspedes muestra una imagen atractiva. Destacan la jardinería a lo largo de los edificios, el parque frente a los inmuebles biplantas, las necesarias señales de tránsito, los centros remozados y los carteles que identifican las unidades de la UEB de Comercio Gastronomía y Servicios.
Durante un recorrido por la vía comprobamos los trabajos en la intersección con la calle 40 (avenida 28 de Enero), el embellecimiento de la fachada de Rumbos, la reparación de aceras y el cambio de carpintería en viviendas cercanas a la calle 50 (Masó o el callejón). Alejandrina Vega reside allí desde 1961. “La brigada trabaja muy bien y la apoyamos en todo”, subrayó.
Más allá de la calle 27
Muy cerca del hogar de Alejandrina pasa el canal de drenaje del municipio. El revestimiento del desagüe es una de las tareas de mayor alcance asumidas por los obreros de la Empresa Constructora Integral de Artemisa (ECIAR).
Según Osdeny Bonne, jefe técnico de la obra, posee ocho metros de ancho, 1 080 metros de longitud, precisa de 11 000 losas tipo Sandino para su revestimiento y tiene un costo de 1 200 000 pesos.
“No es un trabajo fácil. Lo hacemos bajo al sol y hasta con lluvia. Para el 26 de julio debemos revestir unos 1 080 metros, desde el punto topográfico 00 al 98 (en Radio Cuba). Concluimos dos de los cuatro puentes peatonales y uno de los tres de viales.”
Muchas calles de la ciudad y de consejos populares de la periferia, recobran su salud a partir de las 11 000 toneladas de asfalto asignadas al municipio, destacó Rafael Esteban Cintado, jefe de la administración municipal.
En todo este ajetreo que vive la capital artemiseña previo al 26 de julio, sobresale el aporte de los vecinos del edificio 82 (ocho plantas). Ellos hacen posible que el inmueble, inaugurado hace 27 años, también como parte de las actividades por la efeméride, recobre la belleza de entonces.
El paisaje urbano artemiseño no es el mismo que hace tres años. Baste mencionar la reparación del Estadio 26 de Julio, la construcción del vial de entrada, la recuperación de la jardinería de calles y parques. Si le sumamos cuanto ha cambiado desde que obtuvimos la sede del acto nacional por el 26 de julio, entonces podemos decir que una ciudad más bella aguarda el Día de la Rebeldía Nacional.