El CIJAM: la cara de Cuba al mundo
Como testigo excepcional de la gran diversidad de culturas, visiones y creencias que han confluido en el movimiento de solidaridad con Cuba, el Campamento Internacional Julio Antonio Mella , CIJAM ,acumula disímiles historias que hablan por sí solas de cuánto es posible cuando cientos de personas se unen en aras de una causa común. A sus 42 años, este sitio, único de su tipo en el país, ha acogido a más de 100 000 brigadistas cuya procedencia supera las 80 naciones.
No se equivocó Sergio Corrieri, quien presidió el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) durante 18 años, cuando expresó que "el campamento es la cara de Cuba al mundo".
Ubicado en Guayabal, Caimito, cuenta con 82 trabajadores consagrados a su misión, que anualmente reciben entre 12 y 15 brigadas (de 1 200 a 1 500 personas), así como grupos de amistad de diversos países.
"Este ha sido el lugar donde han convergido los proyectos de solidaridad más importantes del ICAP en las últimas décadas. Es la realización constante de una idea vital que nos trasladó el Comandante en Jefe, cuando deseó que nunca desapareciera la brigada Julio Antonio Mella", expresó Kenia Serrano, actual presidenta del Instituto, en declaraciones a este semanario.
"Fue concebido provisionalmente, con otro objetivo, pero esa provisionalidad dura ya más de cuatro décadas, y para nosotros constituye un motivo de orgullo; demuestra que ha sido necesario y siguen siendo importantes las brigadas internacionales de trabajo voluntario.
"Que las personas de todo el mundo vengan a compartir con nosotros lo que tenemos, nuestra realidad, incluso las cosas que aún constituyen desafíos, es una manera diferente de conocer Cuba", agregó.
No hay otro país igual
A las 5:45 de la madrugada el "gallo canta" hasta siete veces, después se escucha La Guantanamera y los brigadistas inician la jornada.
Se constituye oficialmente la brigada, y sobrevienen diferentes actividades; más tarde son partícipes de la noche cubana, la primera, cuya comida es en exteriores.
En diferentes momentos reciben conferencias sobre variados temas, acuden a labores productivas en el campamento o en otros lugares del municipio, visitan sitios históricos y centros de interés económico o social, intercambian con jóvenes, combatientes, integrantes de los CDR, la FMC.
También realizan encuentros con personalidades de la cultura; concurren a la carrera de la amistad, en diciembre y a las marchas solidarias (la de las antorchas y el desfile del Primero de mayo); se encargan de la parte cultural de los matutinos; organizan cumpleaños colectivos y actividades en la Casa de la Amistad.
Visitan una provincia por tres días, y cuando van a La Habana tienen momentos libres y deciden a dónde ir.
Teniendo en cuenta la composición de la brigada, la noche final es conocida como internacional, suramericana… con comidas y trajes típicos, así como música tradicional.
"Esta es la casa de los amigos de Cuba. Se produce una mezcla de culturas, una magia, que es fabulosa. Durante 14 o 21 días intentamos trasmitirles la realidad cubana; conformamos el programa acorde con sus intereses", dijo Raúl Abreu, director del campamento, quien ha trabajado en el centro durante los últimos 21 años.
"Venir a Cuba fue cumplir un sueño; conocer el país del que tanto me ha hablado mi papá. Quisimos hacerlo en brigada, pues es lo mejor forma de acercarnos, desde dentro", comentó Amapola Ureta, una joven enfermera chilena, integrante de la XXII Brigada Suramericana de Trabajo Voluntario y Solidaridad con Cuba.
"No me permitiría conocer esta nación desde un hotel", sostiene el argentino Nicolás Tressens, licenciado en Ciencias Políticas.
"La fraternidad y la solidaridad del pueblo cubano con los pobres del mundo, y el calor humano en el campamento, me han motivado a repetir mi visita", explica Jonas Araujo, economista brasileño, quien acude por tercera vez.
En cambio, para la uruguaya Inés Cortés es su primer viaje a Cuba. Ya lo intuía desde antes y ahora está segura. "No hay otro país igual", afirmó la muchacha. Tanto ella como los otros se llevan las maletas cargadas de historias diferentes a las que leen en la gran prensa, historias hermosas y verdaderas.




