Muchas manos sí fabrican materiales

Cualquier edificación, por muy sencilla que parezca, atesora un significativo componente humano, pues debió proyectarse, utilizar materiales de construcción y esfuerzo para cobrar vida.Construir es un arte.
Generalmente alabamos o criticamos el resultado final, ya sea desde el punto de vista técnico o estético. Y, por lo general, obviamos un elemento esencial: los materiales.
Artemisa cuenta con la Empresa de Materiales de la Construcción y esta con la UEB Tomás Álvarez Breto, ubicada en la capital provincial, en la cual producen bloques, baldosas, mosaicos, cemento cola y elementos de terrazo.
La UEB cumplió sus planes en 2015, y logró certificar el sistema de gestión de la calidad con alcance al bloque hueco de hormigón de tecnología Poyatos, por la Norma ISO 9001 de 2008.
De acuerdo con Lázaro Yadiel Pérez, técnico en control de la calidad de la UEB, el proceso de certificación inició en septiembre de 2015, y fueron evaluados por la Oficina Nacional de Normalización. “La fabricación del bloque se basa en la Norma Cubana 247 de 2010. Ganamos en confiabilidad y aceptación”.
De mujeres, juventud y experiencia
Cuando nos hablan de construcción siempre pensamos en un trabajo agotador, en hombres hábiles con la pala, diestros en la albañilería, expertos en mezclar, colocar bloques, resanar, tirar niveles, pero nunca en las mujeres. Lo mismo ocurre cuando hablamos de materiales de construcción.
Lo anterior es cierto, aunque no por machismo, sino por ser lo común. Sin embargo, en la UEB Tomás Álvarez Breto, cuya misión consiste en elaborar esos materiales, las mujeres desempeñan un papel decisivo: el centro posee cinco plantas y, en cuatro, las féminas asumen el control de la calidad.
Según Tania Vidal, técnica de esa especialidad en la planta de fabricación de bloques, el técnico se encarga de velar y controlar que el producto final reúna los requisitos establecidos.
Tania es santiaguera de nacimiento, posee nivel medio en Química Industrial, y labora en el centro hace 18 años. Conoce a la perfección el proceso, el cual comienza en la recepción de la materia prima y su evaluación visual. Aun con su experiencia, afirma que la pelea se gana siempre y cuando no se viole el procedimiento establecido para el flujo productivo.
Mucho más tiempo en la UEB, nada menos que 31 años, acumula Martha Piloto, técnica de nivel medio en Química al frente del laboratorio. “Me gradué y desde entonces trabajo aquí. El laboratorio se está modernizando, cuenta con los recursos necesarios para realizar las pruebas, y los técnicos de las plantas son disciplinados. Hasta que el producto no pase por aquí no puede comercializarse”.
Ambas mujeres reconocen como una fortaleza la unión y el respeto entre los trabajadores. Juan Miguel Borrego, con cuatro años como ensacador de cemento cola y diez en la fábrica, añade que la unidad repercute de manera positiva en la permanencia de muchos obreros en el centro.
Respeto, unidad y la experiencia de la gran mayoría de los obreros, permitió al joven de 20 años Lázaro Yadiel Pérez adaptarse con rapidez a las exigencias de una industria de este tipo.
Del conocimiento de sus compañeros también aprende Enrique Parapás, licenciado en Economía y técnico de la calidad en la planta de baldosas, quien valora de muy positiva la actitud de los obreros. “Cuando concluye la jornada se incorporan dos trabajadores que se encargan de limpiar las máquinas y alistarlas para el día siguiente. Si alguno no viene, otros asumen la tarea”.
Numerosos hogares, centros de trabajo, estudio o recreación están construidos con materiales fabricados en la UEB Tomás Álvarez Breto. Numerosas son las historias sin contar aún; pero basta tocar una pared para imaginarlos en plena faena. Basta observar una edificación, por muy sencilla que parezca, para darnos cuenta de cuánto nos pueden decir sobre el valor de estos hombres y mujeres.




