
De la ruina resurgió la Cooperativa de Transporte de Artemisa, cuando muchos veían su desintegración como inminente. Sus vehículos, casi la mitad de color amarillo, recorren diariamente cientos de kilómetros interconectando a la capital con algunos municipios y con La Habana, o prestando servicio a entidades, luego de haber asegurado el cumplimiento de su objeto social.
Francisco León, su administrador, recuerda aquellos días en que, por asumir gran parte del trabajo de la UEB de Artemisa, resultaban irrentables. “El encargo estatal era muy fuerte. Asumíamos la transportación desde Artemisa hacia los asentamientos a un precio por pasajero que no costeaba los gastos. Tampoco los viajes intermunicipales generaban ganancias”.
Hoy el panorama es diferente. Aunque cuentan con menos vehículos, pues entregaron 11 a la UEB de Transporte Artemisa, son rentables. “En 2014 comenzamos a pagar las deudas con la ONAT, la contribución a la Seguridad Social y el crédito bancario”, asegura.
A medida que fueron saldando compromisos financieros, iniciaron algunas remodelaciones en el centro para mejorar las condiciones, y hoy cuentan con un teatro para las asambleas, locales más acondicionados y herramientas con las cuales, en un pequeño taller, un chapista y un mecánico asumen las reparaciones más sencillas y evitan recibir el servicio de particulares, que sería más costoso.
Precios entre lo estatal y lo privado
Muy cuestionada por la población ha sido esta forma de gestión, fundamentalmente por el precio: dos pesos el viaje intermunicipal y cinco el pasaje hasta La Habana en la modalidad de Taxi Rutero.
Cuenta León que a diario reciben muchas quejas. “Nuestros vehículos son una opción más que, al no estar subsidiada, debe mantenerse con los propios ingresos; de ahí que el cobro sea completo y no por tramos. Mantenemos la conexión con San Cristóbal, Mariel, Caimito y San Antonio de los Baños, y viajes Artemisa-Lido y Mariel–Playa”.
Añade que la atención a la población es primordial. “Somos pocos en la junta directiva, pero intentamos responder cada planteamiento personalmente y asistir a las rendiciones de cuenta, a fin de aclarar cuestiones de esta forma de gestión y puntualizar cuáles son nuestros vehículos.
“No todos los conocidos como ‘aspirinas’ pertenecen a la cooperativa, por eso los estamos pintando de amarillo y les ponemos el número telefónico 47 351490, para que los planteamientos lleguen directo”.
Roberto Cala, su vicepresidente, aclara que los precios, si bien no están acordes con los ingresos mensuales de un trabajador, están muy por debajo de los que ponen los particulares.
“Para dar el servicio debemos comprarlo todo, a un costo elevado, desde el petróleo a diez pesos el litro hasta las piezas de repuesto: las gomas a 2 000 pesos, las cajas de velocidad a 6 000 y bombas de petróleo a precios exorbitantes”.
Horizonte amplio… con obstáculos
Muchas son las potencialidades aún sin explotar de esta forma de gestión que, al decir de Cala, “nació para quedarse”. En el objeto social tienen aprobados otros servicios que no han podido dar, en parte por obstáculos en su camino.
Refiere León que, en varias ocasiones, han querido rentar la ponchera de la cabecera provincial ubicada en la Carretera Central, subutilizada desde su punto de vista, pero la respuesta siempre ha sido negativa. “Aprovecharíamos el local y los equipos (muy costosos como para adquirirlos la cooperativa) con tal de fregar nuestros carros y coger ponches, pues hoy recibimos el servicio de particulares, y atenderíamos a los clientes que tiene ese centro. Sería beneficioso para todos”.
Mucho también pueden hacer en materia de transportación de pasajeros, sobre todo si la Empresa Provincial de Transporte organiza y planifica mejor el servicio, incluyéndolos a ellos.
Cala comenta que en muchas ocasiones sus trabajadores han tenido que “luchar” el viaje pues, aun cuando llegan a tiempo para efectuar su salida de la terminal, llega otro vehículo a llevarles el pasaje; sin embargo, en el horario de la tarde apenas hay carros y sí muchos pasajeros. Este tema lleva estudio y reorganización.
Por lo pronto, los 53 asociados laboran por mantener lo más elevado posible su coeficiente de disponibilidad técnica, y se empeñan en sacar adelante su entidad, caracterizada por la autogestión y el elevado sentido de pertenencia de los trabajadores, creadores de la riqueza que luego reparten entre todos.