
Artemisa, Cuba -Las bellas lomas de la Sierra del Rosario, ubicadas en Candelaria, sorprenden a quienes intentan desentrañar los secretos de la vida en aquellas alturas.
Aunque “no es nada del otro mundo”, asegura Hermes Izquierdo, de 55 años y residente en la finca Las Tumbas, en La Comadre.
Hasta ese intrincado sitio acudimos a develar el trabajo en la CCS cafetalera Mario Ferro. Hace tres años Hermes y su hijo Adrián explotan la propiedad, de tres caballerías, con unas 5 000 plantas de café, viandas, naranjas, piñas, guayabas, mameyes…
“Lo más difícil es subir la loma. Se necesitan mulos, sobre todo para trasladar semillas e insumos y bajar la cosecha. Hasta ahora no contamos con los animales, pero los vecinos nos los prestan y no nos paramos”, cuenta el joven.
Cerca del mediodía encontramos a Segundo Capote y a su hijo Yoslandi, en espera del transporte para entregar a la cooperativa varios quintales de mamey y plátano de su cosecha, con destino al Mercado Agropecuario Estatal (MAE). “Tenemos contratado el 80 por ciento de nuestras producciones. Antes perdíamos mucha comida, pero quien más pierde es la población del llano”, subrayó Segundo.
Desde diciembre de 2014, varias familias de la zona disfrutan de corriente eléctrica; otras desde el pasado mes de marzo. “Agradecemos a la Revolución esa atención”, enfatizó Segundo, ya con 60 años desandando tales parajes.
Perspectivas de la Mario Ferro Marzo cambió la vida de 115 residentes en las montañas de Candelaria, pues comenzaron a disfrutar del servicio eléctrico a través de celdas fotovoltaicas. Los Hoyos, La Comadre y Río Hondo Loma fueron los asentamientos beneficiados y, en consecuencia, la dirección de la CCS Mario Ferro, ubicada en la primera de estas demarcaciones.
De acuerdo con Jorge Alberto Arteaga, secretario del núcleo del Partido de la CCS, la cooperativa cumplió su plan de café al 102 por ciento en 2014, y al 104 en 2015. “Este último año sembramos dos hectáreas por encima de las nueve previstas; y, en 2016, de ocho, pretendemos llegar a diez.
“La corriente eléctrica ha permitido el retorno de personas a la montaña, como los tres hermanos Salabarría, quienes se insertaron al programa de desarrollo de la unidad hasta 2020, el cual contempla que cada campesino tenga sembradas 6 000 posturas de café de nueva producción”.
Según Arteaga, el 70 por ciento cuenta con microviveros; el resto, adquiere las posturas en la UBPC Los Tumbos y en la UAM Mango Bonito-San Blas. Luis Enrique Arcia, uno de los cooperativistas que creó un microvivero, sembró sus 6 000 plantas y aspira concluir el año con unas 8 000.
La CCS contrató el 80 por ciento de sus producciones. Los campesinos están muy motivados. Como parte del programa de desarrollo, se prevé crear un punto del Grupo Empresarial de Logística del Ministerio de la Agricultura (GELMA) para acercar los insumos a los productores, fomentar un huerto en el área de uso colectivo y un coto porcino, subrayó.
Las lomas de Candelaria irradian una nueva luminiscencia, resultado de la singular mezcla de luz solar y la de los bombillos que aclaran las noches. Y no solo es motivo de alegría para los lugareños, pues Elvira Vigil, cocinera de la CCS, no oculta para nada su felicidad por esta nueva etapa en la vida de la montaña.
Elvira vive en Candito, algo lejos de la cooperativa, pero no teme levantarse a las 5:00 de la mañana para cumplir su importante y exigente labor. “También trabajé en los viveros llenando bolsas”.
Vital, bondadosa y optimista. Así cabe definir la vida en las montañas de Candelaria y ¡cómo no! en las de nuestra provincia. Imagino que muchos compartan este criterio y no dejen de reconocer el valor de los hombres y mujeres de las montañas, cuando miren las plantaciones de café, frutas y viandas que florecen a más de 300 metros de altura.