Bahía Honda rescata cultura cafetalera

Este agosto es especial para el matrimonio de Pedro Marcelo Castro y Sarah Goveo. Hace dos años asumieron una tarea bien dura: plantar media hectárea de café en un terreno desgastado y, al decir de Sarah, puro monte.  

Bastó sólo un mes para lograr el objetivo, no exento de un sacrificio digno de elogiar, pues Pedro, a quien llaman Pedruco, tiene 78 años y presenta serios problemas de salud. Sarah, por su parte, con 72, hace de todo. De hecho, fueron ellos, y un hermano de Pedro, los protagonistas de esta titánica labor.        

No exagero. El sitio donde se encuentra la finca El Renacer, hogar del matrimonio, ofrece una imagen que dista muchísimo de la encontrada por ellos en 2009 cuando adquieren un terreno en la zona conocida como La Carbonera, en el consejo popular Luis Carrasco, en Bahía Honda.
20160511 133314“Estaba lleno de maleza. El 90 por ciento de la tierra pertenecía al politécnico Grito de Baire y las plantaciones de café prácticamente perdidas. Pero sacamos el grano contra viento y marea”, comenta Sarah.
El Renacer cuenta con 22 hectáreas, de estas 2,2 dedicadas al café con 8 170 plantas. Un pequeño huerto, unas treinta especies de frutales y árboles maderables completan la vitalidad del sitio.
La primera cosecha, en 2013, produjo 82 latas de café; la segunda, en 2015, 219 y la correspondiente a este año 398. Según Pedruco, todo parte de una adecuada preparación del suelo y el cumplimento de la tecnología del cultivo. “Aquí no se puede dejar para mañana lo que debe hacerse hoy”, sostiene. El matrimonio promedia 0,65 toneladas y el promedio al que aspira Cuba es 0,34.
Los logros de Pedruco y Sarah no quedan en la finca. Allí funciona una estructura escuela o centro de capacitación para los cafetaleros de la zona y un círculo de interés con 30 estudiantes desde tercer grado hasta politécnico. Esta pareja ejemplifica cuánto puede lograrse si se respeta la tecnología del cultivo y claro, no se le teme al trabajo.     

 

 

 

En busca del café perdido
Bahía Honda vive una nueva etapa de desarrollo cafetalero. En 2011, cuando inició la provincia, contaba con 643 hectáreas de café. Este año completó 665, para el 2020 prevé llegar a las 735 y a 892 en 2025, precisó Lázara Francisca Álvarez, directora de técnica y desarrollo de la Empresa Procesadora de Café Luis Bocourt, de este municipio.
“La procesadora se fundó en 1984 y atiende la región occidental. Procesó hasta 1 400 toneladas por año y la cifra mayor actual es 130. Bahía Honda y La Palma eran los que más granos tributaban”.
El café en Bahía Honda sufrió una gran desatención durante  20 años y la cultura del cultivo casi desaparece. Esta situación debe cambiar a partir de la aplicación del sistema de cultivo vietnamita, dotar de riego a 50 hectáreas (la producción es en secano) y la materialización de una estrategia varietal resistente a la roya.
Según la especialista, el sistema de cultivo vietnamita se aplica en el oriente del país y se experimenta en la finca El Renacer. “La planta obtenida debe rendir el doble que las cultivadas de forma tradicional”. La finca también se beneficiará con un sistema de riego.
De vital importancia en la recuperación cafetalera de Bahía Honda ha sido la producción de 426 mil posturas de siete variedades de café Isla genéticamente mejorado, muy resistente a la roya.
Cerca del 93 por ciento del café del municipio es caturra, productivo, pero sensible al hongo el cual afectó la producción de café oro en la cosecha 2015-2016. De ahí que su sustitución progresiva permita mayores producciones.
Bahía Honda iniciará la cosecha en septiembre, la cual debe superar las 20 mil latas. El territorio cumplió la precedente en café cereza, no en el oro. Hay optimismo. Pero sobre todo, comenzó el camino a la recuperación el cual no debe torcerse.