Recuérdame… y quedaré en tu memoria

Envejecer es una oportunidad y un desafío. Llegar a la senectud sanos constituye una meta difícil y, que sea con calidad de vida, resulta más complejo, sobre todo en una sociedad donde aumenta, de forma considerable, la población anciana.

Cuba ocupa el segundo lugar en la lista de países más envejecidos de América Latina. Aproximadamente un 19 por ciento de la población supera los 60 años, cifras que aumentarán en las próximas décadas. Los estudios realizados en nuestra nación arrojan que una de cada diez personas con más de 65 años desarrolla una demencia y más de la mitad constituyen casos de Alzheimer.

Difícil resulta ver cómo papá, mamá o abuelos pierden su mente y se deterioran producto de esta enfermedad, sobre todo, al recordar los momentos en que ellos eran fuertes, estables y estaban ahí para nosotros. Y aunque, arduo resulta cuidar de ellos ahora, también es una tarea de amor.
Preocupados por estas y otras problemáticas, en el Servicio Provincial de Atención Integral Comunitaria a los Trastornos de la Memoria (SPAICTM), en San Antonio de los Baños, desarrollan un organizado programa para atender a pacientes con Enfermedad de Alzheimer (EA), Deterioro Cognitivo Leve (DCL) y otros trastornos de memoria.
Precisamente, el SPAICTM, inaugurado hace cuatro años en la tierra ariguanabense, trabaja de conjunto con el Centro de Neurociencias de Cuba en el enfrentamiento a este grave problema de salud, considerado la epidemia del siglo XXI.
Acreditado por Ciencia y Técnica, mantiene una labor ininterrumpida, la cual ha permitido evaluar, desde el punto de vista clínico, neuropsicológico, genético, neuroimagenológico y de laboratorio, a 600 personas con 35 años o más, por quejas objetivas o subjetivas de memoria.
A través de investigaciones se determinó una relación directa entre la edad avanzada, el sexo femenino, la baja  escolaridad y la agregación familiar con la presencia de EA y DCL, reafirmando a los mismos como factores de riesgo.

Terapias para mejor calidad de vida
“La demencia es la sexta causa de muerte en nuestro país según estadísticas actuales. Las terapias no farmacológicas (TNF) constituyen alternativas factibles y efectivas para mejorar la calidad de vida de personas sanas o enfermas.”, explica la psicóloga Nelky Urrutia.
Durante dos años el SPAICTM ha desarrollado diversas terapias para los pacientes, así como talleres de formación y asesoría dirigidos a familiares y cuidadores de los mismos.
Las principales TNF implementadas son la estimulación y el entrenamiento cognitivo, la reminiscencia o terapia del recuerdo, la musicoterapia y la terapia con muñecas, mediante las cuales los especialistas potencian distintas funciones cognitivas como la memoria, la atención y la orientación a través de dinámicas y ejercicios en los que juegan un papel importante las experiencias del pasado.
Atienden a pacientes de los once municipios artemiseños remitidos por los vicedirectores de asistencia médica de cada localidad y de cinco provincias del país (La Habana, Mayabeque, Camagüey, Ciego de Ávila y Holguín).
Otros aquejados llegan por las referencias de óptima atención. Cada uno recibe un turno y es tratado por los especialistas. Además se coordinan, desde el centro, las consultas que puedan derivarse después de la valoración de los pacientes.
Existen tres estadios en la EA: leve, moderado y severo. Para cada uno de ellos los médicos perfilan los tratamientos. Incluso los Alzheimer severos y algunos moderados reciben la terapia con muñecas.
Por otro lado prestan especial atención a los descendientes de personas con esta enfermedad, a quienes evalúan desde edades tempranas en pos de disminuir los factores de riesgo, explica la doctora Saily Sosa, responsable del servicio.
“A los cuidadores nos ayudan mucho los talleres, nos dan ánimo para no abandonar la batalla”, señala Norbis Pérez quien atiende a su mamá enferma de Alzheimer.
“Llegué aquí porque presentaba pérdidas de memoria. Gracias a las terapias de estimulación he mejorado muchísimo. Salgo como si fuera otra persona”, argumenta Luisa Hernández, paciente de 66 años con tales trastornos.
“Los ejercicios mentales y las terapias son muy buenas. Me caracterizaba por tener muy mala memoria. Tenía que anotarlo todo. Ahora, al aplicar lo que me enseñan, no necesito de la agenda”, expresa feliz María Olamendiz.
Estas y otras investigaciones se perfilan como parte del quehacer de este equipo y constituyen la razón de ser de los profesionales que desbordan, por sobre todas las cosas, mucho amor y dedicación hacia el cuidado y atención de las personas con síndrome demencial; también a sus familiares.
Además están inmersos en cinco proyectos de investigación y programas nacionales e internacionales en aras de encontrar nuevos beneficios en el tratamiento de esta enfermedad, que pese al elevado costo económico y social, sin duda, el mayor costo que tiene es el humano, por ser la primera causa de discapacidad en adultos mayores, y la que más contribuye a la necesidad de cuidado, dependencia y estrés psicológico en el cuidador.
Septiembre fue elegido, desde el año 2012 como Mes Mundial del Alzheimer (el 21, Día Mundial). Bajo el lema Recuérdame, el centro ariguanabense desarrolló una serie de actividades en las que sobresale la Marcha a Favor de la Memoria. Personas de todas las edades se unieron a los trabajadores y pacientes del SPAICTM en la caminata para dar un sí por la salud.
El estilo de vida, la carga genética y el ecosistema, están muy relacionados con el proceso de envejecimiento, por lo que el cuidado y protección de la memoria para prevenir el Alzheimer, debe comenzar desde el embarazo de forma tal que nos permita alcanzar la vejez con lucidez cognitiva.