Un huracán de democracia.

Cuba,Artemisa—Desde el pasado 4 de septiembre el pueblo de Cuba se encuentra inmerso en el proceso de nominación de candidatos a delegados, a las Asambleas Municipales del Poder Popular (AMPP).

Como es conocido por todos este se vio tronchado durante unos días debido al paso del huracán Irma por la zona costera norte de una gran parte de las provincias cubanas. En estos momentos ya se retomó la carga al machete en el referido proceso, que de seguro será, otra gran victoria del pueblo y su Revolución.
Aunque hay muchos en el mundo que critican esta forma de democracia e incluso la ponen en dudas, yo me atrevo a decir que, aunque no es perfecta, porque como dijera Fidel, no hay obra humana perfecta, se acerca en un alto número al ciento por ciento.
Durante muchos años desde que era un niño he venido observando como en cada proceso eleccionario los vecinos seleccionan a los que ellos consideran que son los más capaces para representarlos en las estructuras de gobierno, tanto municipales como provinciales, y a nivel de país.
El pueblo es sabio y conoce de antemano las características personales de esos seres que son líderes en las circunscripciones, no importa el nivel cultural, el credo, el sexo o el color de la piel, sino el sentido del deber, la responsabilidad y la preocupación por el mal que aqueja a ese que lo elige de manera directa y secreta.
Conozco a delegados que han estado durante más de 15 años representando a sus vecinos y son verdaderas personalidades por la labor que realizan, son queridos por todos y reconocidos por su preocupación constante en las circunscripciones.
Es bueno que todos conozcan que el delegado no administra recursos, pero si gestiona la solución de los planteamientos de la comunidad y a la vez controla y fiscaliza que las entidades que están dentro de su radio de acción funcionen como está establecido por las leyes y los diferentes ministerios.
Hay que darle un voto de confianza a esos que elijamos como nuestros representantes, pero también debemos exigirles que se preocupen por los problemas de nosotros los electores.
Estamos aún a tiempo para seleccionar a esas personas que son guías y líderes naturales en cualquier equipo, aquellos que arrastren al pueblo para acometer diversas tareas en bien del barrio y la revolución. Nominar al futuro delegado o delegada es la tarea de todos en la actualidad, por eso hay que pensar bien en aquellos que vayamos a proponer; aprovechemos este gran momento que se nos pone en las manos y demostrémosle al mundo, que en Cuba hay, un huracán de democracia.