Fidel sigue con nosotros.

Cierro los ojos y me parece tenerlo ahí haciéndonos reflexionar sobre algo, que aunque está bien, se puede hacer mejor; cuando releo su Concepto de Revolución me permite valorar las infinitas cualidades humanas que lo colmaban; entonces me percato de la alta responsabilidad que asumimos al expresar, “Yo soy Fidel”.

Pronunciar la frase; conlleva compromiso, seriedad, lealtad; para decir “Yo soy Fidel” hay que tratar de imitarlo en cada momento y estar convencidos de que la obra de la Revolución por la que él estuvo en reiteradas ocasiones a punto de ofrendar su vida, sigue y seguirá ahí, porque es la más justa y humana que existe.

A Fidel lo siento como si estuviera, lo recuerdo en cada minuto; juré fidelidad a su concepto y hago hasta lo imposible por cumplirlo.

Parece que fue ayer cuando lo vi por última vez; ya pasó un año que nuestro líder se fue a descansar. Es momento propicio para recordarlo con gratitud, por sus enseñanzas.

Fidel fue un ejemplo de hombre que perdurará en la historia; sus deseos de bienestar para todos y su afán por un mundo cada vez mejor lo llevaron a la gloria.

Sus seguidores, todo el pueblo cubano, lo recuerda y continúa adelante la obra que el indicó; desde nuestras trincheras nos mantenemos firmes en los principios construyendo un socialismo próspero y sostenible.

Mi Comandante tu pueblo sigue en la trinchera de la victoria.